Las
acciones del mayor pusieron en alerta a Ayato; y es que no todos los días
tenías a tu maestro asistente amenazando con castigarte mientras sus labios se
posaban en tu cuello de aquella manera descarada comenzando a succionar hasta
el punto de que aquello doliera por la fuerza que estaba utilizando en su piel.
—Oh mierda, hijo de puta —Gimió
el menor con dolor antes de de tirar los cabellos del albino con fuerza para
alejarlo sin importarle que algunos cabellos de este se desprendieran en sus
dedos enredados en las hebras color blanquinas. Ayato sonrió mentalmente al
escucharlo gruñir un poco por el daño que infringió en él— Que crees que estás
haciendo cabrón, te dije que no quiero que me toques con tus asquerosas manos ¿Es
qué eres sordo, maldito pervertido? —dijo con el entrecejo fruncido haciendo
notar su molestia— no soy tu jodida puta idiota, la próxima vez que hagas algo
como eso… —declaró el de ojos azules dando un golpe certero en la entrepierna
de Kaneki con su rodilla lo más fuerte que pudo en su posición, logrando sacar
un quejido del mayor esta vez más fuerte que el anterior. Ayato tuvo que
contener sus ganas de sonreír mientras este se derrumbaba frente a él—. Voy a
cortártela, marica.
—mierda, Ayato eso ha dolido —se
quejó Kaneki en el suelo con el ceño más fruncido tanto por el enojo como por
el dolor que provocaba el ataque a su entrepierna, sus manos se mantuvieron en
su parte posterior como si esto aliviase su dolor mientras el más joven notaba
las leves lagrimas en los ojos de su ex atacante.
—¿Y qué? Ese es el punto de
golpearte hijo de puta. Ahora si me disculpas, me retiro —dijo el chico más
joven con una sonrisa altanera por su gran triunfo, ese hombre realmente
lograba irritarlo. Poco después llego a su departamento, gracias a que tuvo que
esperar hasta que todos los alumnos se retiraran por capricho del jodido idiota
del piso de arriba realmente se sentía agotado— Mierda… él en que ésta pensando
—murmuro para sí, no sabía si ahora mismo se arrepentía de haber ido el día
anterior a reclamar al albino, después de todo, era la razón por la que ahora
lo estaba jodiendo. Se quito el bolso de la escuela tirándolo por algún lado sin importar
que lo que contenía se dañara y poco después derrumbándose en la cama agotado.
Si tendría que aguantar aquel
infierno de tutoria realmente sería mejor soportar a su hermana en su antigua
casa y volver a su antigua escuela. Soportar a ese chico sería todo un desafío
pero no le iba a dar el gusto de verlo avergonzado ni nada parecido, si se
atrevía a molestarlo una vez más en serio iba a cortarle lo que le colgaba abajo. Él menor se
quedo dormido pensando en aquello, sería un buen castigo para ese idiota. Tal
vez, así no sentiría que tenía algún triunfo en su persona.
Toc-Toc.
Toc-Toc.
Unos sonidos molestos retumbaron
en la puerta haciendo que el chico de cabellos índigos se despertara. —Oh
mierda, quien viene a molestar cuando por fin logro tener un jodido descanso
—Gruño mientras de mala gana se acerco a la puerta y el irritante golpeteo—
Puedes parar de golpear
tanto —dijo él menor antes
de recibir un ligero golpe en la frente al momento de abrir la puerta.
—ups… Lo siento Ayato-kun
—rió aquel idiota mientras miraba divertido aunque allá recibido un gruñido
molesto— ¿no deberías estar haciendo tus deberes en vez de estar durmiendo?
—pregunto el albino observando al somnoliento y despeinado chico frente a
él.
—¿Qué mierda quieres? No tengo
tiempo para tus jodidas bromas de mierdas, jodido marica —dijo
refregando sus ojos con levedad al encontrarse algo soñoliento aun.
—En realidad… ¿puedes prestarme
tú ducha? —dijo masajeando un poco su cabello mientras esperaba la respuesta
del chico.
—¡Olvídalo! Porque iba a
prestarte mi ducha —expreso incrédulo el menor mientras se cruzaba de
brazos.
—Eres al único que conozco en
este edificio Ayato-kun; y se ha roto él calefón por lo que sólo puedo recurrir
a ti ¿podrías pensarlo? No me gustaría ir mal oliente a darte clases mañana
—dijo con cierta suplica.
—Tch… Bien, solo esta vez
—declaró mientras evitaba la mirada del mayor. Después de lo que había hecho
este a su persona el menor no se sentía cómodo al lado de este. Primero le
tocaba el culo y después casi le arranca el cuello con esa cosa extraña que
estaba haciendo en la tarde a su piel.
—Gracias Ayato-kun, parece que
eres una buena persona después de todo.
—¿Quieres que me arrepienta?
—gruño mientras le dejaba el paso a su habitación.
—Bien, no te enojes tanto
—susurro mientras le miraba un poco y sonreía con cierta diversión.
—¿Qué? Tengo cara de payaso acaso
que miras tanto —dijo con el ceño fruncido a lo que él mayor negó con la cabeza
mientras entraba al cuarto de baño, ya que eran departamentos iguales sabía
dónde estaba este— Además no somos amigos, dime Kirishima-kun, ¿no me llamabas
así en la escuela? Entonces, haz lo mismo fuera de esta.
—No puedo tratarte de la misma
forma en la escuela, podría perder la práctica. ¿Acaso te sientes mal, porque
te he llamado tan fríamente? —dijo con cierta sorna.
—No es eso, te digo que me llames
por mi apellido. No cambies el significado de mis palabras —hablo entre dientes
dejando verlos con notoria molestia.
—Claro, si tú lo dices Ayat…
digo… Kirishima-kun —Repitió con sorna mientras comenzaba a quitarse la camisa
frente al más joven, logrando que este se sonrojara repentinamente dándose la
vuelta para evitar mirar al mayor por la sorpresa que esto había causado.
—¡Que estás haciendo, tú, idiota
pervertido! —Grito hacia el lado contrario del mayor.
—Estoy desvistiéndome para entrar
al baño —rectificó en tono divertido, le había parecido bastante tierna la
reacción del menor después de todo— no pensé que te causaría tanta conmoción el
verme semidesnudo, después de todo ambos somos hombres.
—Ya sé que eres hombre. Solo que
de repente comenzaste a desvestirte ¿Cómo quieres que reaccione? Vete dentro
del jodido baño y cierra la puta puerta— pidió exaltado aun sin mirar al más
alto.
—Bien, ya estoy en el baño —dijo
el de cabello níveo.
El menor
se dio la vuelta para suspirar con alivio, el cual poco duro al ver al
contrario de pie frente a él sin pantalones. Su bella piel cremosa realmente
resaltaba con esos bóxer rojos que traía puesto, y aunque ya había visto que
este tenía un buen cuerpo esta vez lo estaba apreciando tranquilamente. El
chico de cabello índigo trago pesado mientras observaba completamente a su
vecino «Él realmente está
bastante bueno» pensaba mientras repentinamente una bofetada mental vino a él,
no, él no podía pensar eso de aquel idiota.
—si me sigues mirando así,
realmente voy a pensar que quieres que te ataque, Ayato-kun. —dijo tratando de
contener su risa, el menor podía notar la forma en que este se contenía y sus
mejillas volvían a arder por el sonrojo en su piel.
—¡Cállate!
Date el jodido baño y lárgate de una puta vez comemierdas —ordeno de manera
grosera antes de ir a su habitación y tirarse en la cama una vez más
olvidandose de aquel pequeño momento tan incomodo.
Aquel idiota, realmente se estaba
burlando de él.
—Maldito
hijo de puta —murmuro para sí.
Poco
después el mayor salió del baño con su pijama puesto, un short negro y una
camisa manga corta color gris mientras secaba su cabello húmedo con una de las
toallas del menor. No lo veía por ningún lado por lo que se dirigió a su
habitación, usualmente no era del tipo que se paseaba por la casa de otro
libremente, pero no sabía si el menor se molestaría si se iba sin darle las
gracias.
—¿Ayato-kun?
—Dijo mirando dentro de la habitación encontrándose a un chico completamente
dormido, él realmente debía de estar agotado— bueno, dijo que no lo había
dejado dormir —dijo con un poco de vergüenza. Busco algo para tapar al chico
encontrando una manta y arropándolo con esta— es bastante lindo cuando lo miras
tan indefenso, pensar que este mocoso me ha dado un par de golpes bastante
dolorosos —murmuro en tono bajo mientras se retiraba de la habitación del chico,
apagando las luces y saliendo del departamento del chico.
El
celular de Ayato sonó a la mañana siguiente a la hora que se iba a la escuela por lo
que de mala gana se levanto, repentinamente vio la manta que le tapaba y
recordó que ayer había dejado que el vecino del piso de arriba usara su ducha.
—Oh
mierda… yo me quede dormido —dijo para sí mientras pasaba su mano por su
rostro. Se levanto encontrándose una nota en la mesa de la cocina.
«Gracias
por la ducha, Ayato-kun. Realmente te lo agradezco no dudes en pedirme lo que
quieras estaré para ayudarte. Lamento no dejarte dormir, prometo tener una vida
sexual menos activa… claro a menos que quieras unirte. Es broma, seguro estas
frunciendo el ceño. Bueno, nos vemos mañana.»
—Idiota,
quien iba a unirse a ti —gruño, aunque en realidad le dio gracia aquello
respecto a que si había fruncido el ceño ya que en serio lo había hecho.
Él menor
se alisto para la escuela aun con sueño pero al menos había logrado dormir
bastante bien al no sentir los «Oh Kaneki-kun, dame más», que ya estaba
acostumbrado a escuchar.
Esa mañana no lo vio aunque no es
que estuviera acostumbrado a encontrarse con Kaneki en las mañanas, desde que
llego a ese lugar habían sido solo 4 ó 6 veces contando la del día anterior que
se habían encontrado y ayer había sido la primera vez que este le había hablado.
El día
paso aburrido y lento como siempre, fingiendo ponerle atención al maldito y estúpido
Houji que buscaba cada escusa para poder joderlo.
—Kirishima-kun
¿Qué tal la tutoría de ayer? —dijo con una mirada de burla.
—Bastante
bien, supongo saque una nota alta a menos que seas tú quien la revise, en ese
caso me voy a la mierda —dijo con arrogancia mientras metía sus cosas en el
bolso para comenzar a retirarse.
—Hey
mocoso, no te dije que podías irte —dijo irritado tomándole de la muñeca con
fuerza logrando sacar una mueca de dolor del menor.
—Hijo de
puta suéltame, esa mierda duele —se quejó con el ceño fruncido mientras
apretaba su puño iracundo tratando de contenerse golpear al hombre más viejo.
—Profesor Houji ¿se puede saber
que esta haciendo? —Escucho una voz tras de ellos, cuando le miro se dio cuenta
del inusual cabello blanco «Kaneki».
—Kaneki-sensei,
no es nada —vacilo un poco antes de soltar al chico a quien mantenía preso—.
Solo tenía una pequeña charla con el sr. Kirishima. Pero podremos tenerla en
otra ocasión ¿Necesita algo?
—Ya veo.
Ya que sería extraño que estuviera reteniendo a uno de los alumnos contra su
voluntad —dijo inexpresivo mientras le entregaba unas hojas a Houji—. Son los
exámenes del día anterior. Todos tienen calificaciones un poco bajas a
excepción de Kirishima-kun y Susuya Juuzu ¿Por qué los envió a tutorías extras?
—No
deberías meterte tanto en asuntos de otros, Kaneki-kun. Eres joven, deberías
tratar de no tener problemas en tu practica universitaria o podría causarte
daño a futuro —sugirió con un ligero tono de amenaza el más viejo de los
maestro mientras salía dando un pequeño choque al albino.
—¿Entonces, puedo saber que
sucede? —dijo el chico de cabello blanco mientras entraba al salón quedando
frente a Ayato.
—No necesitaba tú jodida ayuda.
No te metas en mis asuntos —gruño saliendo con molestia del salón.
—¿Y ahora
que le pasa? —pensó para si Kaneki mientras seguía intranquilo por lo que acababa
de ser testigo. Siguió al menor con un poco de distancia ya que ese día ya
había acabado con las tutorías de otro salón.
Ayato se acerco a su taquilla
cayendo de estas siete cartas.
—Maldita
sea— susurro recogiéndolas y echándolas a su bolso.
—así que
¿el pequeño gruñón es popular? —dijo Kaneki con diversión cuando fue testigo de
la escena.
—¿Qué
entiendes por, no te metas en mis asuntos? —vociferó de mala gana mientras
volvía a retomar su camino.
—Bien, no
me meteré en tus asuntos. Pero sabes que puedes ir y decirme si tienes
problemas ¿verdad? —aseguró mirando al más joven seriamente.
—no me vengas con que eres un
buen profesor —dijo con irritación— recuerdo bastante bien cuando te pedí que
dejaras de follar y me dijiste que no podías hacerme el puto favor —Gruño
mientras le empujaba para pasar por él lado.
Kaneki suspiro rascando su cabeza, ese chico era
bastante difícil de tratar por lo que prefirió dejar que se fuera primero.
—Idiota,
queriéndose meter en mi vida. No necesito su estúpida ayuda solo es una mierda
de asistente y yo sabré como conllevar a ese maldito de Houji —refunfuñaba el
menor mientras entraba a su casa. Aunque de alguna manera se sintió algo
aliviado de saber que Kaneki al menos se hubiera dado cuenta de que aquel
profesor solo quería hacerle la vida imposible, pero no iba a recurrir a él, no
lo necesitaba, después de terminar de hacer algo de comer decidió darse una
ducha y escuchar música hasta que cayó en un profundo sueño.
Aquella
noche fue un sueño extraño. Se encontraba en la escuela. el sol se ocultaba
dejando ver el salón de un color anaranjado mientras unas manos se envolvían en
su cadera acariciándola con cierta delicadeza. Sus ojos se elevaron para ver de
quien se trataban aquellas manos pero ese tono cremoso en realidad le
recordaban a alguien «Kaneki» pensó mientras esa mirada amable se posaba en los
suyos. Lentamente sus manos descendieron más debajo de su cintura haciendo que
el menor se estremeciera en sus brazos. El albino le miraba divertido mientras
sus labios se acercaban a los del menor rosándolos juguetonamente «Quiero
hacerte mío Ayato-kun» Sus ojos se ensanchan mientras sus mejillas se colorean
levemente y asiente «Solo hazlo de una puta vez» murmuro el de cabellos índigos
mientras sentía que una de las manos del mayor se colaba por su pantalón
tocando su entrepierna con descaro, apretando su miembro entre su mano logrando
que su voz soltara gemidos de placer, quería ser tocado aun más… quería sentir
la cálida mano del contrario en todo su cuerpo «Ayato..»…
La alarma
del celular le saco de su sueño haciéndole despertar abruptamente. Sus mejillas
se colorearon cual tomate podría ser cuando se percato de lo que había soñado
aquella noche y un repentino dolor en su zona inferior.
—¡Pero
qué mierda! —grito al darse cuenta del bulto que escondía su pantalón ¿A eso le
llamaban sueño húmedo? Oh no, definitivamente debía de estar loco de si quiera
que su puto miembro se hubiera levantado por soñar con ese idiota… no,
definitivamente no iba a caer en los malditos juegos del maldito pervertido de
arriba— Entendiste maldito cuerpo, olvídalo, no estoy interesado en ese
cabrón.
No hay comentarios:
Publicar un comentario