Biografia (?

Mi nombre es Dan o Danny como deseen llamarme, tengo 23 años, vivo en santiago de chile (si alguien es de aquí hola (?). Me gusta Rolear, Escribir, Yaoi, Dibujar, Leer (esto mucho). No tengo un gusto especifico de música o lectura, soy bastante diverso en ese sentido en cualquier ámbito de vida. mi escritor favorito es Rick Riordan por que me encanta la mitología que enseña. No soy muy interesante... duh... pero al menos tratare de que les guste mis fanfic.

lunes, 31 de octubre de 2016

el jodido inquilino de arriba: Capitulo 4 (AyaKane)

Los días comenzaron a pasar rápidamente, y Ayato solamente había visto a Kaneki en sus tutorías que eran 2 por semanas desde aquel incidente con Houji, pero este no le había dirigido la palabra desde entonces, desde hace 2 semanas simplemente se refería a él como “Kirishima-kun” cuando le pedía responder algo en el salón de clases o que se dirigiera al pizarrón para explicar cómo se hacía tal ejercicio, el tiempo restante se dedicaba a ignorarle poniéndole atención a otros alumnos, incluso un día, cuando Ayato le había mirado durante toda la clase simplemente el albino había hecho caso omiso de tal acción.

¿Por qué le resultaba tan molesta esa situación? Debía de estar loco como para que aquello le afectara, es más, debería de estar feliz porque Kaneki le dejase en paz después de todo aquel incidente. Solo era un vecino más, un tipo que vivía en el piso de arriba del suyo, el tipo que había resultado ser su profesor asignado en clases de tutorías. Pero lo más molesto era que ese hombre que tanto le irritaba al de cabellos índigos, comenzaba a llamar su atención después de aquel sueño que había tenido. Claro, como podía alguien olvidar que llego tarde a la escuela y tuvo que quedarse con dos cubetas de agua en el pasillo por tres horas como castigo gracias a que había tenido que masturbarse para bajar la erección que se produjo al soñar con Kaneki Ken. Aun le daba vergüenza recordar aquello; y no había sido el único sueño que había tenido desde entonces, últimamente el de cabellos albino se colaba tanto en sus sueños como en su mente y eso disgustaba a Ayato porque se había prometido a si mismo jamás tener ese tipo de emociones especiales hacia alguien, no importaba si fuera mujer o hombre, simplemente estaba prohibido para él.

—Kirishima-kun, ¿Puedes mostrarle a tus compañeros como se traduciría el texto en inglés que estoy leyendo? —Solicito Kaneki al menor quién parecía estar distraído en aquel momento, era la tercera semana de tutorías que impartía en la escuela, faltaban solo 1 semana para los exámenes y los alumnos habían aprendido bastante, sobre todo Naki uno de los chicos del salón de Houji quien tenía una memoria bastante mala pero se esforzaba para lograr comprender los contenidos.

—¿Cuál? —Preguntó el menor mirándole a los ojos con fastidio.

—Deberías de estar más atento. Sé que no necesitas tutorías pero si te han asignado aquí es por algo ¿no? A menos que tengas algo que decirme—Dijo inexpresivo y serio mientras esperaba a que el de ojos azules comenzara el texto que le había pedido leer.

—Tch… Tú que sabes —gruño con irritación mientras miraba el texto y luego al chico más alto, de alguna manera había entendido aquella psicología inversa, y no dejaría que este se permitiera meterse en sus asuntos— Estas bromeando ¿no? —Solo obtuvo un arqueado de ceja de parte del contrario afirmándole que no estaba jugando, realmente tendría que leer aquel texto que le causaba incomodidad. Dando un último suspiro y de mala gana, comenzó— Pensé que había cerrado mi corazón para no enamorarme otra vez,  de repente —miro con una mueca, en realidad no era bueno en entender este tipo de textos pero aquel era como si fuera directamente para él y no le parecía en lo más mínimo gracioso sentirse identificado con aquel montón de palabras— Apareciste en mi vida y me di cuenta que estaba tan equivocado, porque cuando menos lo note, pude verte entrando por la puerta de mi destino, llegaste sin avisar, simplemente te colaste en mi vida y ahora pareces inundar todo lo que soy”… ¿con eso basta o quieres que continué? —Kaneki por primera vez pareció darle una leve sonrisa desde hace mucho tiempo por lo que con un poco de vergüenza el menor desvió la mirada preguntándose a sí mismo «¿Porqué si quiera se había avergonzado? todo era culpa del texto, no tenía nada que ver con Kaneki»  se dijo a regañadientes por su propia impropia forma de actuar.

—Bien Kirishima-kun, lo has traducido bastante bien. Todos han mejorado sus notas en este último tiempo. Realmente los felicito y sé que en sus exámenes les irá completamente bien. Se han esforzado mucho, así qué, pronto no tendrán que volver a verme la cara —Dijo en tono bromista a lo que muchos se rieron a excepción del chico de cabello azulado quien por un momento pareció razonar aquellas palabras «¿Entonces, no volveré a verlo?».

—Hey, Ayato —hablo Naki acercándose al de cabello índigo, llamando así de repentinamente la atención del más bajo. Le habían asignado terminar de traducir algunos textos en ingles para mejorar la gramática— ¿Qué piensas de Kaneki-sensei? —Preguntó logrando que Ayato se pusiera nervioso. «¿Qué pensaba de él? Aparte de que era malditamente atractivo, amable y a veces solo quería follarselo» aparte de eso, no había nada que pensara de aquel idiota.
 
—¿Qué se supone que debo pensar? —dijo con tono descortés mintiendo al rubio frente a él, Naki era algo irritante pero no le desagradaba y se habían hecho amigos, pero no iba a decirle algo como lo que pensaba del maestro de tutoría o más bien su vecino de edificio.

—No lo sé ¿No te gusta un poco? Pareces mirarlo mucho y yo me preguntaba si te llamaba la atención… Estaba pensando invitarle a salir. Solo tiene 20 años por lo que quizás tenga una oportunidad de invitarlo a una cita —dijo Naki mientras le echaba una leve mirada al mayor.

—No le encuentro nada en particular que llame mi atención, sólo es otro aburrido maestro de escuela —mintió una vez más el más bajo «Claro un aburrido maestro de escuela que se colaba en sus sueños y hacia un montón de cosas que jamás imagino hacer con nadie»— solo es un jodido profesor suplente y si sales con él simplemente no me lo cuentes, no es de mi interés esas mierdas maricas —gruñó tratando de sonar normal aunque no le vendría para nada bien estar escuchando a Naki gemir encima de él por las noches. 
Él menor termino de completar la actividad encomendada para la clase de  reforzamiento en inglés y entregárselo al tutor.

—Hey idiota, aquí tienes —Dijo con sorna— ¿Me puedo retirar, verdad?

—Como desees Kirishima-kun, no es tú obligación permanecer en mis clases si no es de tú agrado —comentó restándole importancia al asunto. En aquel momento nunca levanto los ojos hacia Ayato, cosa que nuevamente había conseguido molestar al más joven y pensar que realmente deseaba volver a patear el trasero de aquel arrogante profesor que se atrevía a menospreciarlo.

Tomo sus cosas y Salió del salón, no es que le importara que él mayor le prestara atención ni ninguna de esas mierdas o al menos eso es lo que pensaba Ayato, pero por alguna razón le molestaba más cuando este parecía estar más atento a Naki.

—Tch… jodete cabrón de mierda —murmuro antes de salir del salón.

—Ayato —lo escucho llamarle pero simplemente le ignoro.

—Creo que los salones de arriba están desocupados —suspiro mientras subía las escaleras con pesadez— Maldito idiota cabeza de nabo blanco —murmuro para sí mientras masajeaba su cabello; entro a uno de los salones del segundo piso. Se sentó en uno de los pupitres mientras posaba sus manos en este, recostándose sobre ellas. No estaba cansado ya que había estado durmiendo bien a excepción de esos sueños pervertidos, pero no quería volver a casa o de lo contrario seguiría pensando en el albino y sus sueños no ayudaban a aminorar el repentino deseo de tocarlo.
 
Cuando por fin se relajo sintió unos pasos dirigiéndose al salón en el que se encontraba.

—Mierda, no pueden dejarme en paz justo ahora —recrimino por lo bajo de mala gana el menor mientras cerraba sus ojos fingiendo estar dormido, así quizás el intruso se largaría o esperaría a que se acercara para darle el puñetazo de su vida al idiota que osaba interrumpirle.

—Ayato-kun, no deberías dormir aquí —escucho mencionar, aquella voz tan jodidamente irritante y a la vez que tanto le fascinaba hizo que su corazón diera un repentino vuelco «¿Qué está haciendo aquí?» pensó el menor. No se suponía que el mayor le hubiera seguido— Pensé  que se iría a casa pero subir a los salones de arriba solo para dormir, este chico realmente es impresionante.

El albino se acerco hasta Ayato para mirarlo fijamente. Su mano se deslizo cálidamente por la blanquina piel, tocando la mejilla del chico más joven y agradeciendo que el chico tuviera los ojos cerrados, habría sido el golpe que le había dado Ayato o quién sabe que fue, pero no había podido quitarse al chico de la cabeza. Ayato realmente le parecía guapo, desde el primer momento en que había abierto la puerta hace tres semanas atrás y este le estaba pidiendo que dejara de follar. Su cara de fastidio con aquel toque adorable al menos a su parecer, su cabello revuelto y azulado que parecía ser tan suave como la seda, y esos ojos, los ojos de Ayato revelaban todo un mundo para Kaneki, parecían ser esos ojos que podían expresar todas sus emociones. Podían ser apacibles pero al instantes cambiaban volviéndose una tormenta capaz de arrasar con todo.  Pero había un problema, Ayato tenía quince años es decir 5 años menos que él y parecía incomodarlo cada vez que Kaneki estaba cerca de él, volviéndose algo hostil.

Ayato podía sentir la delicadeza con la que el mayor tocaba su rostro «¿Está mal fingir estar dormido? ¿Debería pararlo?» Pensó mientras trataba de controlar lo nervioso que le ponía aquella situación «¿Por qué Kaneki lo estaba tocando de esa manera tan cálida? No, es más, porque se sentía bien que le tocara haciendo que todo su cuerpo se erizara».

—Ayato… —susurro el mayor al igual que tantas veces lo había hecho en los sueños de quien los labios habían nombrado. «Maldición» maldijo en sus adentros, Ayato. Porque  él debía pronunciar tan bien su nombre. Sentía como una electricidad recorría su cuerpo hasta depositarse un poco más debajo de su estomago, oprimiendo deliciosamente aquella zona.

Sintió como él aliento del mayor chocaba en sus labios lentamente lográndolo que su respiración repentinamente se agitara «¿Va a besarme?» pensó mientras sus ojos se apretaron con algo de fuerza inconscientemente esperando a que el mayor ejecutara la acción, pero Kaneki jamás llego a tocar sus labios.

—Ayato-kun, ¿En qué momento dejaras de hacerte él dormido? ¿Por qué estabas fingiendo? —pregunto mientras se sentaba en la silla del siguiente pupitr entretanto miraba al joven de cabellos índigos abrir sus ojos como platos y sus mejillas drásticamente sonrojadas por haber sido descubierto.

—No sabía que eras tú hasta que hablaste idiota, pensé que podría ser otra persona por lo que si me veía dormir me dejaría en paz —murmuro sin querer mirarlo por la vergüenza que sentía ¿En qué estaba pensando? Querer que su maestro lo besara estaba completamente fuera de lugar, sobretodo porque se supone que debía odiarlo, no desearlo.

—Pero sabías que era yo cuando escuchaste que te llame ¿no? —dijo divertido mientras posaba sus ojos en los de Ayato— Entonces ¿Por qué fingías?

—Pensé que te retirarías, no que te ibas a quedar —se defendió— ¿Por qué estás aquí de todos modos? No estabas dando clases a los otros idiotas —dijo restándole importancia y cambiando el tema.
—¿Estas celoso por qué no te presto atención a ti?¿Quieres clases particulares? —dijo con un tono coqueto  aun sonriendo cosa que hizo ruborizar a Ayato poniéndole aun más rojo de lo que estaba si aquello era posible.

—Tch… claro que no, hijo de puta. Solo no entiendo porque me seguiste deberías de ir a leer tu maldito libro y dejarme en paz de una buena vez —Dijo con una mueca que revelaba sus labios— además apenas y hemos hablado estos días ¿Cuál es la razón de que me sigas? 

El mayor parecía estar confundido.

—¿No fuiste tú quien dijo que te dejara en paz, Ayato-kun? —pregunto observando al chico frente a él.

—… —Ayato pareció vacilar un poco— No es como que quiera que me hables ni  nada, pero has estado llamándome Kirishima-kun esto, Kirishima-kun aquello, y no has estado jodiendo como los primeros tres días —mordió un poco su labio sonrojado, aquellas palabras realmente habían sonado como si realmente deseara que este le dirigiera la palabra.

—No sabía que te sintieras tan solo Ayato-kun —dijo acariciando la mejilla del contrario cosa que hizo al menor alejarse por la sorpresa del tacto.

—No seas malditamente jodido idiota, yo no dije que me sintiera solo. Te odio, no quiero nada que ver contigo pervertido así que no te hagas ideas —Dijo sonrojado mientras hablaba algo fuerte— y no me toques sin mi permiso.

—¿Entonces si tengo tu permiso, puedo tocarte? —preguntó tirando del mentón del menor hacia él.

La pregunta había dejado un poco shockeado al más joven por lo que no respondió a la pregunta del albino él cual aprovecho para acercar sus labios a los del menor.

—Entonces Ayato… ¿tengo el permiso de tocarte? —susurro en los labios del chico mientras sus ojos depredadores se posaban en los índigos frente a él. El menor cerró sus ojos con cierta vergüenza y sin responder nada él mismo acerco sus labios hacia los de Kaneki “Solo estoy tratando de quitarme esta maldita sensación, no es que sienta nada por este bastardo” se trato de convencer.  

Kaneki no pudo evitar sonreír mentalmente al sentir como Ayato había unido sus labios de manera casta e inocente a los suyos, por lo que comenzó a mover los suyos encima de los del menor, tocándolos con cuidado. Poco a poco Ayato correspondió moviendo de la misma manera que Kaneki, entreabriendo levemente sus ojos para ver la expresión que tenía el contrario.

—Ayato… quiero tocarte —susurro entre sus labios con una voz que caló en lo más profundo del fuero interno del joven.

Aquello trajo a la realidad al menor y le miro con el ceño fruncido.

—¿Qué? —se alejo repentinamente quitando con brusquedad la mano del mayor— te dije que no soy tú puta, maldición, no tengo ese interés en ti —sabía que era mentira, realmente sentía una fuerte atracción por el hombre que tenía frente a él pero no estaba interesado en ser una maldita puta como las que quizá llevaba el mayor a su casa, esas que había escuchado más de una vez.

Kaneki le observo algo confundido, primero lo besaba y ahora le estaba diciendo todas esas cosas lo cual logro irritar al mayor completamente por los extraños cambios de humor que tenía siempre Ayato.

—Bien, tienes razón, no estoy para aguantar mocosos idiotas como tú —Dijo con frialdad mientras se levantaba y tomaba el cabello del menor con brusquedad, jalándolo para que se levantara y quedara un poco más cerca de su rostro— pero no me importa realmente si quieres o no —dijo mirándole con inexpresivos ojos mientras lo tiraba con fuerza hacia la mesa dejando su estomago pegado a la tabla del pupitre y el trasero del menor casi totalmente expuesto a él.

—Aahh… joder suéltame maldito demente—dijo quejándose por él dolor que sentía en su cuero cabelludo y estomago al haber chocado contra la madera.

—hace un rato estabas besando al maldito demente, Ayato-kun —Dijo con voz fría e inexpresiva voz dejando que su mano se mantuviera con fuerza en el cabello del menor, aplastándolo contra la mesa para evitar algún posible escape. Odiaba que Ayato dijera que no deseaba tanto esto como él, odiaba que le llamara marica cuando había visto tantas veces aquellas miradas que le dedicaba, y aquel beso anterior— Voy a disfrutar cada centímetro de ti, Ayato —vocifero acercándose al oído del más joven, susurrando de manera seductora mientras apegaba su cuerpo al de Ayato logrando que su virilidad chocase con el trasero de chico de cabellos azulados.

—Kaneki… —gimió cuando sintió el cuerpo de Kaneki tan cerca del suyo— voy a matarte si no te quitas, ya te dije que no quiero hacer esta mierda contigo, solo alejate. —Amenazó, pero en su voz había aquel tono que denotaba que estaba temeroso de lo que podría pasar.

—¿Oh, entonces con quien quieres hacerlo? Crees que no lo noto —los labios de Kaneki bajaron lentamente por el cuello del ojiazul, esparciendo pequeñas mordidas en la piel blanca ajena.

—Con nadie… no quiero hacer esto con ahh… bas…ahh..ta —gimió hablando con dificultad por las mordidas que recorrían un camino en su clavicula y más cuando la mano del mayor comenzó a masajear su entrepierna con la mano libre sin dejar de trabajar en su cuello, el menor soltó pequeños siseos involuntarios de sus labios con rabia por sentirse tan vulnerable, tan patético por dejar que la excitación de su cuerpo fuera provocada por un inútil que solo lo quería para follarlo.

—Simplemente deberías ser más honesto, Kirishima-kun —dijo sin emoción alguna, el mayor ni si quiera sabía porque se había irritado tanto Ayato, estaba claro del disgusto que causaba en el menor y con esto seguramente iba a odiarlo aun más, pero no pudo detenerse a si mismo, había estado imaginando como sería tocar al menor una y otra vez hasta el punto de que él mismo no podía dormir por las noches, ni si quiera podía pensar en otra persona que no fuera Ayato, soñando con esa mirada y aquellas mejillas teñidas por el calor de sus cuerpos. Kaneki sin si quiera inmutarse metió su mano en el pantalón de ayato, al principio con algo de brusquedad tocando desde la base hasta la punta, logrando que el menor gimiera quejándose del dolor que había provocado el tosco movimiento, pero poco a poco fue bajando la presión, acariciando la base con cuidado, mientras con su dedo esparcía por la punta el presemen que el orificio de la virilidad del chico más joven comenzaba a segregar y volviendo a bajar una vez más hasta su base, conociendo la piel caliente de Ayato.

—Ahh..ahh…¡demonios! Kaneki… no… no sigas tocando maldición —gemía sin poder moverse por la posición incómoda en la que el mayor le tenía. —Si sigues tocando voy a..ahh…—él mayor no le hizo caso alguno, jugaba con todo a su paso, acariciando el pene de su pequeño vecino, la base, el mango, los testículos e incluso aquella zona antes de llegar a su entrada sintiendo como ayato temblaba de placer bajo su cuerpo.

—Ayato… di mi nombre —murmuro cuando sintió que el menor estaba a punto de correrse.

—No voy aahh... no voy a decir esa mierda —dijo con rebeldía pero el mayor no estaba dispuesto a soportarlo esta vez, poso su pulgar en la punta del menor evitando que este se pudiera correr.

—Si no lo dices, no voy a dejarte hacerlo ayato-kun —impuso mientras tiraba con un poco de fuerza el alfiler de gancho que el menor tenía en su oreja con sus dientes, este se quejaba de dolor con aquella voz excitante. Estaba luchando por controlarse y no hacerle alguna cosa más— Entonces… Ayato-kun ¿Qué castigo eliges? Sufrir por no poder correrte o solo ser un buen chico y decir el nombre de la persona que te está haciendo gemir de placer en este salón —le molesto con voz ronca y de descarada sorna.

—Te odio cabrón…ahh...—gimió una vez más sintiendo el dedo del mayor retirarse y su voz grito con fuerza el nombre de kaneki cuando por fin tuvo libertad para soltar su esencia, manchando su propio pantalón y la mano del mas adulto.
—Buen chico —susurro— ¿quién diría que podrías correrte tanto? tendrás que hacer mucho para quitar esa mancha de tus pantalones —murmuro silbando con malicia, alejándose del menor y retirándose a la puerta, antes de irse completamente hecho una mirada al agotado joven que luchaba por recobrar su respiración, sus mejillas deliciosamente teñidas por un color carmín y apretando con impotencia sus manos en la posición que lo había dejado cuando se retiro.

—Maldito voy a matarte la próxima vez —murmuro para sí Ayato cansado mientras su mente imaginaba mil formas de poder matar al albino que había osado avergonzarlo de semejante manera.

Lo peor de todo es que pese a que Kaneki había sido brusco, se había encontrado a él mismo disfrutando del tacto del mayor.

—Definitivamente lo matare —amenazó a la nada antes de tomar sus cosas e irse maldiciendo lo que le estaba pasando hasta su casa, definitivamente el mayor iba a pagárselas, después de haberlo ignorarlo se atrevía a hacerle correrse solo por propia satisfacción. Esto no lo olvidaría. Ayato definitivamente pensaba cobrarse de lo que aquel pervertido de mierda se había atrevido a hacerle. Sin importar si el mismo había sido auto satisfecho por ese descaro.



No hay comentarios:

Publicar un comentario

Datos personales