Biografia (?

Mi nombre es Dan o Danny como deseen llamarme, tengo 23 años, vivo en santiago de chile (si alguien es de aquí hola (?). Me gusta Rolear, Escribir, Yaoi, Dibujar, Leer (esto mucho). No tengo un gusto especifico de música o lectura, soy bastante diverso en ese sentido en cualquier ámbito de vida. mi escritor favorito es Rick Riordan por que me encanta la mitología que enseña. No soy muy interesante... duh... pero al menos tratare de que les guste mis fanfic.

martes, 1 de noviembre de 2016

el jodido inquilino de arriba: Capitulo 5 (AyaKane)

El cuerpo de Ayato se sentía agotado después de haberse corrido tras las acciones del Kaneki, su pantalón se sentía tan asqueroso con todo su semen dentro de él aun pegajoso por haber llegado al clímax y su respiración no se lograba regularizar rápidamente. ¿Cuántas veces el menor habría soñado con Kaneki tocando su miembro de esa manera? Sentir su espalda contra el estomago de su vecino mientras le embestía una y otra vez hasta sentir como todos sus sentidos se perdían en un solo momento… de alguna manera siempre terminaba masturbándose cuando esos sueños llegaban, fuera de día, tarde o noche, siempre terminaba tocándose a si mismo imaginando que era su vecino el que lo tocaba, y le demostraba lo mucho que le deseaba. Sus ojos solían cerrarse dejando que su mente vagara en las expresiones de Kaneki, esa que solía poner mientras leía alguno de sus libros en el reforzamiento de literatura.

—¡maldición! —susurro el menor poniéndose de pie para poder ir a casa— ¿Por qué se molesto tanto? —sus mejillas aun se ponían rojas del solo recordar minutos antes cuando la mano suave del mayor recorría su miembro una y otra vez, si lo pensaba bien, se sentía incluso mejor que las veces que el mismo se había tocado, no había comparación para Ayato. Tomo sus cosas dirigiéndose a la salida de la escuela aun meditando todo aquello, también debía encontrar una forma de vengarse de Kaneki y solo quedaba una semana para los exámenes, después volvería a ser solo su vecino porque su practica en la escuela habría terminado. Una mano con brusquedad detuvo al menor jalándolo hacia una de las aulas vacías.

—¿Pero que mie… —no pudo terminar de hablar cuando vio a su maestro, Houji, que lo miraba con lo que parecía irritación cosa que resultaba completamente incomprensible para Ayato. —¿Qué mierda estás haciendo? Me voy a casa, no tengo tiempo para pelear con un maldito viejo. —gruño Ayato dando la media vuelta pero el hombre mayor le volvió a tomar la muñeca esta vez afirmándolo con tal fuerza que provoco que una punzada de dolor se hiciera en la zona dañada.

—Kirishima-san, ¿Qué se supone que estabas haciendo en un salón vacio con Kaneki-sensei? —pregunto con una voz que logro poner nervioso al menor, no porque fuera agradable, más bien porque daba un poco de miedo. Ayato sintió cierto mal presentimiento viniendo junto con la pregunta de Houji.

—No es tu problema lo que haga o no con ese bastardo —dijo en un gruñido el joven de cabello índigo mientras trataba de liberarse del agarre de su opresor removiéndose incluso si aquello causaba más dolor del que sentía, estaba a punto de perder la calma y golpear a su maestro.

—Ya no puedes ir a clases de tutorías —ordeno con poderío con su voz fuerte y masculina imponiéndole al menor lo cual logro que este quedase mirándole con desconcierto.

—Pero que te sucede maldito viejo, ya suéltame y fue tu jodida culpa que tenga que ir a tutorías, no puedo solo dejar de ir —profirió Ayato tirando una vez mas pero Houji le atrajo hacia él apretando con fuerza su mandíbula, logrando sacar un quejido ahogado del más joven —¡Aaaahh!  ¡basta! ¡Que te sucede! —gimió, era primera vez que su profesor actuaba de esa manera tan brusca incluso siendo Houji.

—Te dije que ya no vas a ir más a tutorias ¿crees que no lo sé? Acabo de ver como tú y ese maldito de cabello blanco se besaban —sus labios formaron una sonrisa que causaba miedo mientras miraba al más joven— ¿Qué crees que sucederá cuando se enteren de que estabas follando con un maestro?

—No sé y no me importa, peor será cuando sepan que estas golpeando a un alumno hijo de puta —Ayato dijo con el enojo a punzo cortante dejando que sus uñas se clavaran en la piel del hombre mayor al punto de sacar sangre de estas consiguiendo que le soltara por las heridas infringidas. —La próxima vez voy a tirarte todo los dientes —amenazó el menor golpeando una de las mesas derribándola con facilidad mientras Houji tocaba su mano.

—Vas a arruinar la carrera de ese chico, así como arruinas todo lo que tocas estúpido mocoso —dijo el mayor con sorna. Él menor lo miro sin importancia mientras daba media vuelta para salir del salón.

¿Qué había sido eso? Desde cuando a Houji le importaban las cosas que hacía, no era como que él hubiera deseado que Kaneki lo tocara solo había sucedido, pero Houji jamás le había estado jodiendo a tal punto que le amenazara con acusarlo con la escuela por intimar con un maestro. Sus mejillas se encendieron un poco “intimar” desde cuando usaba ese tipo de palabras, si fuera sincero más bien fue Kaneki quien le había profanado, él prácticamente no había hecho nada más que robarle un beso que ni si quiera era un beso, había sido simplemente un choque de labios.

Llego al complejo de apartamentos mientras buscaba su llave en su bolso, miro la escalera que iba hacia el siguiente piso, el departamento de Kaneki. ¿Estaría ya en casa? ¿Debería contarle respecto a lo de Houji?

—Deja de pensar en él maldición —se regaño a sí mismo— seguramente aun sigue enfadado quien sabe porque mierda…  

—Ayato-kun —el menor escucho aquella voz por los pasillos por lo que a regañadientes le miro tratando de disimular el sobresalto que había causado que la persona en la que pensaba se dirigiera a él, sus mejillas nuevamente se iluminaron cuando le miro a los ojos. No podía evitar pensar en lo de aquella tarde— ¿Por qué vienes llegando tan tarde? —pregunto con cierta preocupación dado que había dejado hace un buen rato al menor después de hacerle todo eso.

—¿Por qué será? —dijo el menor rodando los ojos tratando de calmar su nerviosismo al ver al mayor tan pronto— será porque un molesto idiota, pervertido, sexopata y pedófilo me ataco por lo que tuve que esperar a poder caminar de buena manera gracias a la mierda que se embarro en mi pantalón —gruño más sus ojos miraron con sorpresa cuando el albino pareció soltar una carcajada y por extraño que pareciera Ayato más que avergonzarse porque este se burlase de él fue porque lo primero que había pasado por su mente había sido “Él realmente se ve bien con esa expresión”.

—¿En serio esperaste a que se secara? —pregunto tratando de calmarse un poco, la mano del albino fue a sus ojos limpiando una pequeña lagrimilla que había escapado por aquel ataque de risas que había experimentado.

—¡Qu… Qué es tan divertido, cabrón! —dijo sonrojado mientras observaba de reojos al mayor.

—Si esperas a que el semen se seque tendrás problemas con sacarlo más tarde —explicó con una sonrisa— usualmente deja manchas bastante feas, pero dado que yo provoque eso… —comento un tanto avergonzado ¿desde cuándo él se sentía avergonzado? Era él quien tenía la mancha de semen y el desgraciado osaba avergonzarse, Pensó el menor al ver como el mayor masajeaba su cabellera— puedo encargarme de ello… además ¿Quieres comer conmigo? Preparare algo delicioso —el menor aun no entendía el comportamiento de Kaneki por lo que pensó un poco en si debía aceptar la propuesta o no.

—Como quieras, solo voy para que saques la mancha —se excuso, pero la verdad de alguna manera tenía curiosidad de cómo era el departamento del mayor, en realidad tenía curiosidad de saber muchas cosas de aquel pervertido últimamente pero eso no sería algo que el menor admitiría menos frente al mayor.

—Claro Ayato-kun, por que más vendrías. No creo que solo estuvieras usando eso para pasar el tiempo conmigo —dijo en tono de broma el mayor mientras comenzaba a subir las escaleras— Te prestare algo de ropa mientras tanto, así que puedes venir ahora, después ya te cambiaras más tarde —propuso en tono amable mientras el menor dando un ligero suspiro le siguió. 

Ayato observo como el mayor sacaba del bolsillo de su pantalón la llave de su departamento, su mirada la cual había bajado observo desde las piernas hasta la nuca del mayor de reojos esperando a no ser descubierto por él. Tenía unas piernas bastante lindas, también su espalda se mantenía recta y masculina, nunca había visto su espalda desnuda, su nuca también era linda daba esa pequeña sensación de querer morder aquella piel aun más blanca que la suya y su trasero tenia lo suyo incluso mejor que el culo de alguna de sus compañeras pensó el menor antes de sentir la puerta abrirse.

—¿Estás bien Ayato-kun? —pregunto el mayor viendo al joven algo distraído aunque había notado su mirada puesta en su cuerpo, no le molestaba ser observado por este, aunque guardaría el secreto por esa ocasión ya que no quería arruinar el pequeño momento que había logrado con él menor.

—¿Por qué no habría de estarlo? —pregunto vagamente mientras su mirada azulina se desviaba hacia cualquier dirección menos a los ojos del hombre mayor frente a él.

—No lo sé, pareces algo distraído… ¿será que estas nervioso por entrar a mi casa? —dijo con cierta burla— los niños de escuela aun actúan tan tímidamente en ese tipo de circunstancia… de verdad es algo tierno viniendo de ti, Ayato-kun.

—¡CALLATE IDIOTA! QUIEN MIERDA IBA A ESTAR NERVIOSO DE ESTAR CONTIGO —grito sonrojado mientras mostraba lo alterado que Kaneki le ponía. El mayor siempre sabía cómo irritarlo con sus pequeñas bromas. —ESA MIERDA ES DE CHICAS Y YO NO SOY UNA. Jodido idiota—murmuro lo último.

—En realidad eres más lindo que las chicas —dijo en un tono coqueto mientras posaba su mano en la mejilla de Ayato haciendo que el corazón del más joven diese un vuelco al punto de sentirlo en su garganta por el quemar que producía la mano de Kaneki en su piel— me gustan las expresiones que sueles poner Ayato-kun, aunque a veces te comportes como un crio agresivo.

—Tch… es porque todo el puto mundo busca sacarme de quicio —dijo metiendo las manos a sus bolsillos mientras entraba a la casa del mayor.

—Aunque realmente no veo que muchas personas se metan contigo, Ayato-kun, tienes problemas para hacer amigos —exclamo cerrando la puerta tras de sí y dirigiéndose a la cocina— ¿Algo que desees comer? —pregunto entretanto lavaba sus manos en el lavabajillas.

Ayato dejo sus cosas en el sofá de la casa del mayor, era igual que su departamento pero a diferencia del suyo el lugar estaba rodeado de libros, algunos incluso en el suelo agolpados en un lote. También el olor del departamento era igual que el perfume que se sentía en Kaneki,  no tenía muy buen gusto en decoración pero tampoco es que te sintieras poco acogido con su ambiente, parecía una de esas bibliotecas antiguas y aburridas a las que iban los cerebritos.

—Ve donde te sientas cómodo —dijo acercándose hacia la posición de Ayato— es prácticamente igual a tu departamento así que no tendrás problemas con encontrar las cosas ¿entonces, quieres comer algo en especial? O hay algo que no te guste —pregunto el mayor.

—Cualquier cosa esta bien mientras no sea picante —dijo Ayato volviendo su vista al mayor.

—Entonces preparare fideos —musito mientras iba hacia la  cocina nuevamente para comenzar a buscar los ingredientes necesarios para la comida— puedes ver televisión en mi habitación si lo deseas, o de lo contrario tienes libros para estudiar o leer por toda la casa —dijo en un tono algo divertido.

—No me gustan mucho los libros —comentó encogiéndose de hombros, no era que quisiera ir a la habitación del mayor pero no de iba a poner a leer libros en esos momentos.

—Él que dice que no gusta de los libros es porque no ha encontrado el libro correcto —profirió Kaneki como si fuera un sabio. Tomo la mano de Ayato el cual le miro con una ceja enarcada— ven, te llevare a la habitación, para que saquemos el pantalón —al escuchar esas palabras Ayato se tenso.

—Jodido pervertido, sabía que no debí haber venido —Soltó con un tono de irritación quitando su mano de la de Kaneki con las mejillas sonrojadas.

—conejo idiota —dijo Kaneki dando un suspiro— me refiero a que me entregues el pantalón y el bóxer para poder lavarlos, no voy a hacer nada que no quieras —dijo el mayor con seriedad— y lo de esta tarde no va a repetirse nuevamente así que solo deja de pensar que voy a ir violándote todo el tiempo cada vez que estemos en la misma habitación.

—¿Cómo me llamaste? —Gruño— si me vuelves a llamar así de nuevo juro que te destripo. —Ayato le miro un tanto desconcertado cuando escucho respecto a lo de que no se iba a repetir lo de aquella tarde ¿Por qué le molestaba eso? No era que él sintiera deseo por el mayor ni nada— no pienso que me quieras violar o algo parecido, idiota… ya vete a cocinar, enseguida te llevo la ropa —dijo un tanto molesto empujando a Kaneki fuera de la habitación antes de cerrarla refugiándose en el lugar— así que no pretende tocarme más… una mierda, ¿qué me sucede? debería de estar contento —susurro Ayato, dando un  fuerte suspiro se tiro encima de la cama del mayor, la almohada estaba impregnada en el aroma de Kaneki— ¿Por qué mierda me afecto que dijera que no iba a repetirse? —Muchas cosas rodeaban la cabeza de Ayato, incluso el hecho de que estaba en la misma cama donde muchas mujeres al parecer habían pasado y habían tenido sexo con el mayor— ¿Qué mierda me pasa?

El mayor preparo los fideos y picó una que otra verdura cuando la puerta de la habitación se abrió, se volteo  para encontrarse con el menor pero su corazón casi se paraliza cuando se encontró con aquella imagen. Ayato había tomado una de las camisas de su armario que prácticamente le había quedado grande, esta llegaba lo bastante abajo como para tapar sus muslos pero dejando a la vista sus piernas por lo que el mayor tuvo que tapar su rostro para ocultar su sonrojo, era primera vez que sentía que no podía controlarse en presencia de alguien.

—¡hey Bakaneki! Saque tu camisa, no encontré nada más aunque joder, maldito gigante —dijo molesto porque el mayor fuera más alto sin dejar de ver lo grande que era esta, incluso las mangas tapaban gran parte de su mano— Aquí tienes —dijo entregándole la ropa manchada con el semen, realmente le daba asco y vergüenza pero no tenía idea como quitarlo. Ayato estaba ajeno a lo que causaba en el mayor por lo que hablo en un tono normal sin ninguna sensación de vergüenza ya que tampoco se encontraba desnudo, había cogido la camisa y unos bóxer del más alto por lo que no estaba muy preocupado de esto, pero para el albino aquella imagen del menor con sus prendas le había causado un serio problema en cierta zona personal.

—Maldición —susurro para sí mismo antes de acercarse a Ayato tanto como para apegarlo contra la puerta que daba a su habitación. Kaneki lo único que tenía en su mente en ese momento es lo mucho que deseaba al menor, lo deseaba con todo su ser. Ayato se sorprendió por la forma en que Kaneki le había tomado, dejando tan poco espacio entre sus cuerpos que parecía costarle respirar.


—Kaneki… oye… ¿Qué se supone que estas… —sus palabras fueron selladas con un final por un beso profundo, intenso y demandante que le hizo mirar al hombre frente a él quien le hizo entender con solo una mirada que no pensaba detener sus acciones… 

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