CAPITULO VI –
Parte I
Ayato aun seguía intentando
entender lo que estaba sucediendo justo en aquel instante, en casa de su vecino
o mejor dicho su profesor de escuela. «¡Oh mierda! Él
realmente esta besándome justo ahora…tengo que…pero…» Pensaba el menor mientras
la boca de Kaneki se fundía con la suya, con aquella desesperada intensidad de
sentirlo hasta la mínima pulgada de su ser como si estuvieran quemándose en la
más exquisita hoguera. Su cabeza de alguna manera le decía que debía detenerlo
y alejarlo o de lo contrario eso no iba a acabar con un simple beso «¿Simple? ¿A
eso se le puede llamar un beso simple?» No era la primera vez que Ayato había besado a alguien pero en
ese beso, en particular, había sido uno de los mejores que había recibido en
toda su vida, sentía que todo su ser se desconectaba de su cuerpo. En su
interior había un apetito casi delirante de sentir las manos de Kaneki palpar
cada centímetro de su inexplorado cuerpo. Ayato nunca antes se había sentido de
aquella manera, era algo nuevo para el menor tanto que su mente se contrariaba
evitándole reaccionar como lo había hecho tantas veces en su pasado cuando
habían intentado propasarse con él en reiteradas ocasiones. «¿Por qué con Kaneki
es así? ¿Por qué me siento atraído a este pervertido idiota?». Los labios de
Ayato aun seguían siendo profanados intensamente, pero también ese beso era
cálido y suave como si hubiera sido creado de seda pura. Cuando el menor se
estaba quedando sin aire a Kaneki no le importo en lo más mínimo, puesto que no
deseaba alejarse aun de aquellos labios con los que tanto había soñado desde
que conoció a Ayato, un gemido ahogado por parte del contrario hizo que se
alejara de mala ganas. El albino miro con sus ojos grises cargados de deseo, lo
que consiguió que Ayato se le tiñeran las mejillas de un bello carmín puesto
que este resalto en la nívea piel del ojiazul, de lo cual, el mayor se sintió orgulloso
al ser él quien provocaba aquella semejante y maravillosa reacción en aquel chico
que parecía encenderlo con tan solo mirarlo.
Ayato batallo por volver a
respirar correctamente antes de poder ver a los ojos de Kaneki con vergüenza y
lograr poder abrir la boca sin tartamudear o algo que le expusiera ante el
contrario. Lo que menos deseaba era quedar como un niño ante este, por lo que
pensó bien lo que iba a decir antes de que su boca soltara algo idiota por su
nerviosismo.
—Tú… ¿No habías dicho que
no ibas a hacer nada? Que podía estar tranquilo —le pregunto aun con las
mejillas encendidas «¿Qué estupidez estaba preguntando? ¿Qué se supone que estaba
esperando escuchar cuando sus labios soltaron aquello?» se recrimino mientras una
nueva pregunta acaparaba su mente «¿Realmente no deseaba esto?» siguió observando al mayor un
tanto vacilante—
También dijiste que no ibas a intentar violarme —Su voz aun se escuchaba algo
agitada por lo sucedido anteriormente.
Kaneki parpadeo incrédulo
unos instantes y luego pareció meditar sus palabras puesto que realmente él se
sorprendió de cómo reaccionaba cuando el de cabellos azules estaba junto a él.
Se descontrolaba, su mente no pensaba con claridad y su cuerpo solo podía
actuar… lo que menos deseaba era asustarlo, no quería que este se fuera de su
casa por cómo había profanado repentinamente sus labios sin su consentimiento,
pero no podía negar la fuerte atracción que sentía hacia el menor. Jamás había
sentido un sentimiento tan intenso por nadie en su vida incluso por ninguno de
sus amantes anteriores. Ayato era diferente, le hacía sentirse diferente, no lo
deseaba solo para una noche de sexo como las personas que había conocido antes…
Ayato realmente le hacía sentir algo más fuerte que eso y quería hacerle
entender de alguna forma aquello aunque ni él sabía que era o como llamar
a lo que deseaba de parte del joven a
quien había estado besando hace apenas segundos.
—No estoy violándote
ayato-kun y… —Kaneki pareció pensar bien si era correcto decir aquello— ¿estás
seguro que no deseas esto? ¿En serio te desagrada? —Entono en cierto tono
seductor mientras su mano roso ligeramente contra el muslo del más joven, sus
ojos no se apartaron de los rosados labios del más bajo, quien era consciente
de esto. Kaneki deseaba devorar aquellos labios, consumirlos como si de un
delicioso pastel se tratase— Sé que no es así —su voz era más segura— cuando te
estaba besando no protestaste en ningún momento y si quiera trataste de
alejarme ¿puedo tomar eso como un “lo disfrute”? o solo debo ignorar el hecho
de lo que estas sintiendo —dijo esta vez un poco más serio pero su mirada era
fiera, lo cual hacia que ayato se sintiera atrapado, temeroso de las palabras
que el albino le daba a entender. El menor retiro la mano de su muslo con una
mueca de desagrado fingido sin saber que contestar puesto que Kaneki no estaba
equivocado del todo, le atraía de manera frenética y sorprendente pero ¿Cómo
solo podía aceptar ese tipo de relación? No le importaba el hecho de que fuera
hombre eso era lo de menos, puesto que las chicas le parecían aburridas y
molestas, pero los hombres siempre habían sido de mucha más atracción para el
ojiazul aunque no fuera por ahí diciéndolo,
aunque hablaba de verdaderos hombres, alguien como lo era Kaneki, no
como idiotas afeminados que había conocido en su vida. Si hubiera querido salir
con alguien que fuera tan molesta como una mujer hubiera sido heterosexual en
primer lugar aunque claramente no se consideraba a sí mismo como Gay dado que
tampoco había tenido una relación con algún hombre. Incluso si Kaneki era todo
lo que había buscado alguna vez el había renunciado hace algunos años a tener
ese tipo de emociones por alguien, por lo que debía terminar con esto de
inmediato. No debió dejarse llevar tan imprudentemente jamás, por lo que su
cuerpo le estaba pidiendo cada vez que tenía al albino cerca.
—¿No estabas preparando la
comida? Si ya no piensas hacerlo creo que será mejor que me vaya —dijo el menor
evadiendo la mirada del más alto mientras lograba sacar un enorme suspiro por
parte del hombre frente a él. Ayato sintió el calor que lo mantenía levemente
cautivo alejarse dejando al menor quien se sostenía contra la puerta un poco
más aliviado. Sus ojos azules miraron lo que el de cabellos blanquecinos se
disponía a hacer pero no pudo cantar victoria puesto que repentinamente el
mayor apago el fuego de la olla y volvió a acercarse hasta estar frente a
frente al más joven. No iba a desistir de la conversación tan fácilmente como Ayato
deseaba.
—Prometo cocinarte más
tarde, todo lo que gustes, pero tengo interés en tu respuesta, así que
Ayato-kun ¿podrías solo responder en vez de tratar de buscarte excusas para
escapar? —Le miro serio incluso más de lo que su expresión solía mostrar en
varias ocasiones cuando estaba impartiendo sus clases— ¿realmente no sientes
nada cuando te toco?¿cuando estamos tan cerca uno del otro?
—Estás haciendo demasiadas
preguntas… —murmuro con desagrado, le ponía nervioso el hecho de que este le
estuviese exigiendo cuando ni él sabía bien porque se sentía tan extraño con el
hombre en frente por lo que no sabía cómo responder a las preguntas de Kaneki
le hacía. Sería fácil solo decir «”Me gustas”» quizás para el resto, pero para ayato no era
sencillo. Se había prometido que no volvería a sentir una cosa como amor o
amistad, afecto hacia nadie después de lo que había sucedido en su antigua
escuela—
¡¿Quieres dejar de joder con esa mierda?! ¿Por qué te interesa tanto lo que
siento? —Grito furibundo— ¿Tanto quieres follarme que no puedes solo quedarte
quieto cuando se trata de mí? —aquello lo había dicho con burla para tratar de
ocultar su vergüenza, su nerviosismo y también el enojo que sentía con el
mismo. Bien sabía que Kaneki no tenía la culpa de sus temores o su pasado pero
deseaba dejar ya el tema de una vez.
—Sí, precisamente eso
mismo quiero… quiero follarte tan duro que no podrás levantarte para ir mañana
a la escuela. Quiero que todos en este edificio escuchen tu voz gritando mi
nombre mientras tenemos sexo. Quiero que recuerdes durante todo el día a quien
le perteneces y luego volver a follarte una y otra vez nuevamente. —Dijo
descaradamente el albino mientras miraba al más joven con el ceño fruncido porque
este siguiera intentando evadirle. Las palabras de Kaneki hicieron que el cuerpo de Ayato
sintiera una oleada de calor corriendo por todo su cuerpo acuñándose en la zona
baja de su cuerpo, provocándole una leve erección de solo pensar en aquella
situación— ¿Me vas a responder ahora?
—¡Joder! Eres un puto
pervertido —gruño con sus mejillas sonrojadas mientras miraba al mayor.
—Nunca lo he negado,
además solo es así contigo —dijo encogiéndose de hombros, Ayato juraba que pudo
notar una leve sonrisa pero prefirió ignorar su descaro.
—Yo… no sé qué mierda
siento contigo —Soltó al fin el menor con brusquedad mientras sus mejillas
seguían conservando aquel rojo que resaltaba en esa piel de porcelana— Solo sé
que se siente extraño, cada vez que estoy cerca de tu maldito culo yo no sé
cómo comportarme, me complica el hecho de pensar… —Acallo repentinamente sus
palabras mordiendo su labio ligeramente, no deseaba decir algo de lo que
pudiera arrepentirse.
El albino miro al más
joven esperando a que prosiguiera mientras veía como este mordía su labio. No
pudo evitar humedecer su propia boca mientras que luchaba por no ir y morder
por si mismo aquellos tentativos, deliciosos y carnosos labios que poseía el
menor.
—Ayato… ¿Qué se supone que
significa eso? Si no me dices no puedo entender, además, ibas a decir algo más —exigió
autoritario puesto que el menor se había propuesto no continuar. Ayato se
sentía forzado a hablar algo que lo incomodaba, su propio carácter impulsivo y
la presión que el mayor ponía contra él le obligo a soltar lo primero que su
mente envió a su boca.
—No me gusta esto. Lo
odio, además, tú me irritas tanto… te encuentro tan malditamente molesto que
cada vez que veo tu jodida cara solo quiero golpearte hasta que desaparezcas de
mi puta vida —Kaneki decepcionado por la respuesta del menor dio un suspiro con
fastidio al ver la terquedad de Ayato. Sabía que no era así, podía sentirlo en
la forma en que el menor lo miraba, cuando cruzaban sus miradas había una
chispa entre ellos, él estaba mintiendo. Incluso esa misma tarde había sido
Ayato quien le había besado por primera vez y con la única persona que había
visto durante todo ese tiempo nervioso al menor o sonrojándose era por él. No
había manera que Ayato pudiera ocultarle este hecho a Kaneki pero no iba a
forzarlo, si Ayato no quería ser sincero no iba a insistirle.
—Bien, me ha quedado claro
lo que sientes por mí. No puedo hacer nada más por lo que el tema se ha
acabado. —expreso de manera fría y neutra. Se dispuso a dejar al menor en paz
puesto que ya había dicho suficiente para Kaneki, aunque sintiera esa chispa el
menor no estaba dispuesto a ir más allá con él porque sentía desagrado hacia su
persona. Seguir acorralándolo no era necesario. Una mano se aferro al brazo de
Kaneki a lo que este solo pudo responder elevando una ceja por la acción del
menor el cual parecía dubitativo por lo que estaba haciendo en ese instante.
—No me gustas… realmente
no me gustas. —dijo nervioso, podía sentir su mano temblar. Mordió por
costumbre su labio sin saber cómo expresarse, le molestaba el hecho de no saber
cómo explicar lo que estaba sintiendo.
—Lo sé Ayato… ya me lo has
dejado claro, no voy a molestarte más. —dijo el mayor fingiendo una sonrisa.
—No… tú no entiendes. —dijo
frunciendo el ceño. —¡Mierda! ¿Cómo puedo sacarte de mi cabeza? Desde que te
conozco estas rondando siempre en mi mente… al principio solo era molestia por
no poder dormir, después comencé a pensar en lo jodidamente caliente que eras
seguido de lo mucho que me gustaría sentirte recorriendo mi cuerpo… ¡Maldición!
Realmente no puedo entender por qué mierda solo quiero que seas tú… quiero
liberarme de esos jodidos pensamientos, dejar se soñar contigo hijo, de puta. —Kaneki
se había sorprendido por todo lo que estaba escuchando. Su boca se abrió para
decir algo pero al instante se cerró meditando lo que él menor le confesó.
—Entonces lo que tratas de
decir que yo no te gusto pero no te importa follar conmigo para ver si así
puedes hacerme desaparecer de tus sueños sucios que claramente me acabo de
enterar de que soy el responsable de ellos ¿no? —Pregunto de manera poco
expresiva y aburrida. La verdad Kaneki también deseaba tocar cada parte del
cuerpo del menor, conocerlo, explorar cada zona que nadie antes hubiese logrado
descubrir y como serían sus expresiones cuando sus cuerpos se fundieran juntos.
Estaba seguro que no sería lo mismo que había conocido hasta ahora, para Kaneki,
Ayato se había vuelto la persona que encendía en el lo que ya creía muerto
después de aquel triste incidente en su vida. El repentinamente había vuelto
sus ganas de saber que sería no solo tener sexo si no algo más emocional… no
entendía por qué había sido el menor pero si entendía el hecho de que no
deseaba solo follarselo y luego tirarlo como había hecho con todo sus amantes.
Pero claramente Ayato estaba diciendo que eran sus hormonas las que estaban
reaccionando con él, era normal a su edad por lo que no le culpaba.
—Alg…algo… así —murmuro
con cierta timidez poco usual en él sin querer mirar al de cabellos canos.
Estaba avergonzado ya que realmente era complicado para él decir algo así, más
cuando jamás había tenido sexo y menos con un hombre. El único contacto sexual
que había tenido en su vida había sido esa tarde con Kaneki, tocándolo en aquella
aula vacía hasta hacerlo sentir aquel gran orgasmo, incluso aun sentía una de
Kaneki rodeando su cintura mientras la otra en su pene erecto subiendo y
bajando su mano sobre su trozo de carne palpitante muerto de deseo por más.
—Pídemelo como corresponde
entonces… —Pidió Kaneki con frialdad mientras miraba al menor quien estaba
desconcertado— Pídeme que te folle Ayato-kun, no me importa hacerlo, pero esta
vez eres tú el interesado. Vas a usarme para tú beneficio por lo que tienes que
pedirlo como lo haría una zorrita —Exigió con burla. No entendía por qué se
había molestado de solo saber que eran las hormonas del chico «¿Realmente estaba
esperando ser algo más importante para Ayato? Ni si quiera nos conocemos bien…
solo soy su profesor y su vecino, no tenemos ninguna otra conexión. ¿Por qué si
quiera lo considere alguien especial? Es solo un niño» pensó para sí Kaneki. Si
Ayato solo hubiera dicho que sentía atracción con él hubiera bastado, hubiera
sido diferente pero la respuesta de Ayato simplemente habían sido «”Te odio”»
«”No me gustas”» «”Quiero que desaparezcas de mi vida”» y luego le decía que no
le importaba follar si con eso resolvía sus problemas hormonales, no le
importaba en lo más mínimo follar si se le daba la oportunidad, pero Ayato…
Ayato… lo había buscado más porque sentía con él algo diferente… sentía que
había algo que le llamaba la atención del ojiazul pero no quería ser solo una
aventura de noche para él.
—Disculpa… ¿Cómo me
llamaste? —expreso estupefacto el menor mientras aun no creía que Kaneki le
llamo de aquella forma tan humillante— ¿Estas… estas bromeando? —¿En verdad
Kaneki estaba esperando que le rogase por algo así? Los puños de Ayato se apretaron
con fuerza por la furia que le había hecho sentir el contrario mientras una
mueca se formaba en su rostro al sentir que el mayor lo estaba tratando como
una puta barata— ¡Vete a la mierda! No pienso rogarte por una jodida follada.
Si quieres una puta que te ruegue entonces usa tú maldito teléfono que hay
bastantes perras en la guía telefónica y claro que lo sabes después de todo tú
puta cama ya debe estar infectada de mierdas de tanta puta que traías. —Dijo
sin titubear, estaba cabreado, le había molestado la forma que el mayor le
había tratado.
—No deberías molestarte
porque te pida algo como esto Ayato —Dijo de igual tono molesto cuando escucho
aquella respuesta— No sabía que te ponía tan celoso el hecho de que me acostara
con otras personas. Pero el hecho es que no necesito una puta porque… —se
acerco tomando el mentón del más bajo para tomar el labio inferior de este con
sus dientes propinando una mordida en la suave carne tanto como para lograr
sacar un quejido de dolor del menor. Al sentir el ardor en su labio inferior
Ayato empujo al mayor quejándose por la sensación ahora palpitante en la zona.
—¡Maldición! Hijo de puta
quieres arrancarme el labio —lanzo un gruñido airado. Solo pudo ver como este
entre lamió su labio cosa que le hizo enfurecer más.
—Aunque te lo mereces por
dejar salir tantas estupideces no voy a arrancártelo, sería un desperdicio.
Ahora cállate y escúchame bien Ayato aun estoy hablando. —Ayato le miro con
fastidió mientras el ardor de su labio seguía molestándolo— No necesito ninguna
puta porque solo quiero tenerte a una persona bajo mis sabanas y para tu mala
suerte, ese eres tú. —Dijo serio mientras notaba como el de cabellos índigos
comenzaba a tener nuevamente ese carmín en sus mejillas. ¿Qué estaría pensando
en esos momentos? Algún día lo descubriría, ahora mismo estaba molesto con
este. —Voy a cocinar… lo mejor es que esperes en la habitación. Te llamare
cuando la cena este lista, echare a lavar tu ropa en un rato más lo tendré
listo para que puedas ir a casa. Es bastante tarde y mañana tienes escuela —dijo
mientras se acercaba a la cocina dejando al menor desconcertado y con sus
mejillas ardiendo en su piel. «¿Cómo solo puede ir y decir eso sin tener una pizca de
vergüenza en su expresión?» pensaba el menor mientras en silencio acato la
orden del mayor adentrándose en la habitación de este.
Se tiro en la cama de
Kaneki como si lo hubiera hecho tantas veces mientras daba un leve gruñido.
—Ese idiota realmente sabe
como molestarme, pervertido, idiota, hijo de puta, muérete de una vez… como si
fuera tan fácil decir algo como “Me gustas” —murmuro para sí mismo Ayato
agotado de toda aquella situación. Porque siempre terminaban discutiendo
después de todo eran solo vecinos o alumno y profesor no era normal pelear como
lo habían hecho ese día— Quizás… solo debería hablar con el puto de Houji y
dejar las clases de tutoria a fin de cuenta falta poco para que terminen los
exámenes —hablaba solo mientras miraba fijamente al techo— seguramente después
de eso yo y Kaneki nos vamos a volver unos desconocidos. —Sus ojos se cerraron,
la cama del albino se había vuelto tan reconfortante que de pronto comenzó a
sentirse soñoliento hasta caer en los brazos de Morfeo.
Kaneki ya había terminado
de cocinar había decidido no hacer los fideos que había dejado hace un tiempo cuando
estaba discutiendo con el más joven puesto que si los ponía nuevamente al fuego
seguramente quedarían asquerosos y en cambio hizo un poco de arroz al curry el
cual tenía un aroma delicioso. Se encontraba más calmado después de todos los
acontecimientos de esa noche junto al menor por lo que antes de llamarlo para
que fuese a cenar término de sacar de la secadora la ropa del Ayato, estaba
limpia y ya no quedaba rastro del placer que le había hecho sentir esa tarde.
Se sintió molesto pero se convenció a sí mismo a regañadientes que ya no iba a
insistir con el de cabellos azules.
—Ayato-kun, la cena esta
lista —grito desde la cocina. No obtuvo respuesta. Volvió a gritar una vez más
pensando que el menor no le habría escuchado aunque también había opción de que
este estuviera molesto por la pelea que habían tenido. Masajeando su cabeza
esperando a encontrarse con un adolescente furibundo se dirigió a su propia
habitación— Ayato-kun, esta lista la… —su sorpresa fue grande cuando encontró
al más joven abrazando su almohada hecho un ovillo, durmiendo plácidamente en
su cama. Tuvo que humedecer sus labios mirando aquella escena que lo único que
le hacía pensar lo adorable que era el joven durmiente— Tú realmente eres
descuidado… durmiéndote en mi cama y
tentándome cuando estoy pensando en solo desaparecer de tú vida como me lo
habías pedido —dijo acercándose a este para poder ver su rostro un poco más
cerca, realmente era guapo, tenía rasgos tan finos y desalineados, su piel
blanca similar a la suya tenía una armonía junto al color del cabello del chico
y aquellos labios definidos que provocaban a ser tomados con exhalación que
dejaba escapar «¿Estaría mal tocar un poco su piel? Solo… solo un poco…nadie lo va a
saber ¿cierto?» pensó para sí el mayor mientras poso su mano en la mejilla de
este acariciándola con suavidad, era suave, tersa como la seda, poco a poco sus
ojos recorrieron el rostro del menor hasta llegar a sus labios, su corazón
latió con fuerza sabiendo que si el menor lo descubría estaría molesto, pero
quería tomarlos, quería besar esos labios al menos una sola vez más «Nadie va a
saberlo… solo algo rápido» se dijo antes de levantarse un poco dejando sus
brazos uno a cada lado del rostro del más joven, sus labios estaban a
centímetros sintiendo la respiración del menor chocar contra él— Ayato…—Susurro antes de tocar
los labios del adolescente, se atrevió a morderlos con tanta suavidad como pudo
para no despertarlo entonces cuando cumplió su cometido y decidió retirarse
noto como unos ojos adormilados lo miraban levemente.
—Kaneki… —dijo su nombre
sin quitar su vista del mayor el cual se petrifico al ser descubierto puesto
que este ahora si pensaría que estaba tratando de violarlo como le había dicho
tantas veces.
—Yo… Ayato… no… no es lo —sus
ojos se abrieron con sorpresa cuando los brazos del menor se estiraron hacia su
cuello atraiéndolo a sus labios para fundirlos en un beso, Kaneki no entendía
que estaba sucediendo.
—Eres tan idiota… —dijo
cuando se alejo de los labios del albino— deberías dejar de aparecerte en mis
putos sueños ya o juro que voy a patearte el culo. —dijo mientras le miraba
algo ceñudo pero no liberaba su agarre.
—Ayato esto no es un…
—Solo cállate idiota…desde
cuando me das tanta explicación —gruño mientras le miraba algo sonrojado. —maldición…
quiero que me toques hijo de puta —expreso— al menos aquí en mis sueños no hay
nada que me lo impida. —Kaneki no entendía de lo que hablaba el menor ¿Qué era
lo que impedía tener algo con él? Frunció un poco él ceño por no entender lo
que decía el menor— ¡Oye! Vas a hacer algo o solo vas a quedarte con la cara de
idiota aunque esa ya la tienes —pregunto molesto por su demora aunque lo último
lo dijo en un tono burlón.
—Ya veo… —sonrió levemente
mientras se acercaba al rostro del menor lamiendo con suave lentitud aquellos
tentadores labios con los que había soñado quebrantar una y otra vez— entonces
tendré que hacer lo que me estas pidiendo tan desesperadamente quien soy yo
para negártelo, Ayato-kun —dijo en una voz suave y susurrante encima de los
labios del menor. Ayato le miro con un sonrojo claramente muestra de lo
avergonzado que estaba ¿realmente él pensaba que era un sueño? —¿estás seguro
que quieres seguir? Podrías arrepentirte más adelante —advirtió el mayor con
penetrante mirada al adolescente.
—Realmente eres una jodida
molestia cuando despierte nada va a ser verdad. —bufó mientras le miraba
intensamente, podía ver el deseo del menor y eso hacía que cierta parte de su
cuerpo se encendiera. Nunca había estado inseguro cuando se trataba de sexo
pero en esta ocasión era diferente… Ayato creía que estaba soñando con él y si
terminaba enterándose de que esto estaba pasando realmente le acusaría de violación
o quien sabe pero el hecho es que seguro de que terminaría odiándolo.
«Bueno no es como que
cambiaran las cosas a como están ahora» Pensó el mayor mientras miraba al chico
que estaba bajo su cuerpo.
Hermoso *-* lo leo aquí también con mi cuenta.
ResponderEliminarGracias por pasarse a leer en mi blog <3 iré subiendo trozos de lo que llevo escrito de los nuevos cap
EliminarOwO que atrevido es Kaneki con Ayato, amo esto. Tu sigue ¿si?
ResponderEliminarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
EliminarLe sigo :'3 hehehe sí, es que amo esa agresividad sensual que tiene kaneki con Ayato. Creo que el conejo es el único que puede lograr esto en él ahahah <3
EliminarDeja que te ayude para que no abras tantas entradas para el fic.
ResponderEliminarDonde esta el relojito en la entrada de tu fic seleccionas actualización automatica y zas el capítulo y el fic quedan actualizados. Le pregunte a una chica en wattpad que la sigo como lo hace para meter todos los capitulos en una sola entrada y ella me dijo que lo hacia así.
Lo intenté hacer pero no me funciono ;A;) soy torpe con estas cosas niffniff
EliminarQue hago??? Comento también aquí??
ResponderEliminarMierda sigue que importa si borras mi comentario amo esto!!!!!
hahahahahah no lo borraré como haría eso <3 gracias por dejarme comentario aquí también siempre es agradecido honey
EliminarHola
ResponderEliminarA acabo de leer tu actualización en amoryaoi de este fic ahora esperó mi contiiii
Otra cosa quiero aclarar, no se quienes son freya o gaby miau no las conozco y no quiero que gente de mi propia otp piensen que soy ella por lo que dice una hidekane es mas ni me interesa esa pareja mucho menos apodar personajes es muy freak.
Esas hidekane les gusta la guerra ahhahaha bueno, no importa, no pienso que eres ninguna de ellas <3 así que no te preocupes. Además eres una de las chicas que siempre me lee realmente me agradas uwu espero que no te hagan pasar rabias
Eliminar