Biografia (?

Mi nombre es Dan o Danny como deseen llamarme, tengo 23 años, vivo en santiago de chile (si alguien es de aquí hola (?). Me gusta Rolear, Escribir, Yaoi, Dibujar, Leer (esto mucho). No tengo un gusto especifico de música o lectura, soy bastante diverso en ese sentido en cualquier ámbito de vida. mi escritor favorito es Rick Riordan por que me encanta la mitología que enseña. No soy muy interesante... duh... pero al menos tratare de que les guste mis fanfic.

domingo, 6 de noviembre de 2016

el jodido inquilino de arriba: Capitulo 6 parte 2 (AyaKane)

Como si con la sola mirada ambos se desvistieran, Ayato era impresionante para Kaneki, lo más bello que había tenido el placer de ver alguna vez. Comenzaron a besarse apasionadamente, Ayato sentía la boca de Kaneki sobre la suya mientras entreabría sus labios para dejar paso a su cavidad bucal, la lengua del albino entro y salió de su boca de manera tan erótica que hizo que el menor tuviera una pequeña erección que se sentía apresada en la única prenda que mantenía oculto aquel bulto, ambos siguieron tocándose por un buen rato explorando cada centímetro de sus desconocidos cuerpos que estaban sintiéndose por primera vez. Las manos de Kaneki rosaron los muslos desnudos de Ayato con suavidad mientras sus labios seguían pegados a la boca del menor fundiéndose en un beso tan profundo que los dejo sin aliento. Ayato no dejaba de pensar en lo real que se sentía aquella vez, en sus sueños siempre se había sentido bien pero esta vez… de alguna manera el sueño se sentía aun más real de lo que había sido siempre, podía sentir el calor que irradiaba el cuerpo del que había sido interés de su mente por casi tres semanas enteras. El menor no se limito y paso sus manos por el pecho de Kaneki aun cubierto por la tela de su camisa se sentía tan fuerte y duro cuando sus manos chocaban con este. La ropa pronto comenzó a estorbar para ambos, Kaneki quería ver la piel de Ayato y viceversa, el menor deseaba poder ver una vez más ese torso que vio hace algún tiempo cuando este se había ido a bañar a su casa. 

Kaneki se distancio de los labios del menor mirándolo por unos segundos antes de acercarse a su cuello para besarlo mientras sus manos comenzaron a desabrochar la camisa que Ayato había tomado prestado de su mueble con la habilidad de un experto. Ayato soltó un gemido por la sensación en su piel, había un leve cosquilleo excitante que le recorría mientras sus manos se colaban bajo la camisa del mayor, tocando aquel bien formado cuerpo, recorriéndolo con timidez.

—Ayato… —siseo levemente el nombre del menor sintiendo las tímidas y calidad manos del menor recorriéndolo, explorándolo como si fuera algo nuevo para él— no tengas miedo a tocar, está bien si lo haces —susurro en su cuello antes de alejarse y desabrochar la camisa del joven dejando ver el torso desnudo del este. Una vista maravillosa, completamente depilado y no estaba bien definido sus abdominales podían notarse levemente, aunque su cuerpo tenía algunas marcas las cuales toco con cuidado. El pareció reaccionar y tímidamente quito la mano del albino de aquellas marcas.

—No… no deberías tocar esas marcas —murmuro mientras desviaba la mirada quizás avergonzado o sería temor a ser rechazado, pero él no deseaba ahora que Kaneki viera su cuerpo.

—¿por qué no? —se atrevió a preguntar mientras recorrió el cuerpo semidesnudo del más joven.

—Es asqueroso… —murmuro sin querer mirar a Kaneki— seguramente ahora te da asco mirar esas mierdas… mi cuerpo no es nada agradable ya me lo han dicho. —dijo con el ceño fruncido.

—Yo no lo creo así Ayato-kun —dijo con voz suave y serena mientras bajaba su rostro para besar aquellas marcas incluso la más grande que estaba al costado del menor. —Seguramente tienes una historia respecto a esto —dijo logrando sonrojar a Ayato.

—¡Pero qué mierda haces Bakaneki de mierda! —dijo mientras trataba de alejar al mayor de la cicatriz pero no logró más que su cuerpo temblara por la forma en que este comenzó a lamer y besar su cuerpo. —aahhh…kan…Kaneki —dejo escapar un sonido leve de su garganta.

—¿Qué hago? Disfrutar de tú cuerpo… Ayato-kun, si otros dicen que tú cuerpo es asqueroso no me importa porque para mí tu cuerpo es el más bello que he visto en mi vida… ¿podrías contarme más adelante tú historia? —pidió acercándose a los labios de este. —quiero conocerte… quiero saber todo de ti, incluso lo más estúpido, quiero que me lo digas todo.

—Lo pensare… —dijo mientras acuñaba entre sus dedos las hebras albinas al poner sus manos en la cabellera de este. Eran tan suaves, Ayato se preguntaba muchas cosas, la verdad, no conocía muchas cosas de Kaneki pero le atraía, hacia que su cuerpo reaccionara solo con estar cerca. Pero jamás en ningún sueño habían tenido ese tipo de charla más que sexo… esta vez, era tan extraño— ¿Por qué estas diferente en este sueño? —pregunto frunciendo el ceño.

—¿Por qué? Bueno… no es un sueño Ayato-kun —dijo acariciando la mejilla del menor con suaves caricias. El menor reacciono repentinamente al escuchar aquello, sus mejillas estaban tan encendidas que le hizo ver incluso más adorable.

—Yo… yo… no…tú —comenzó a tartamudear por la sorpresa que conllevo aquello— pero que mierda estás haciendo maldito violador —grito avergonzado mientras empujo al mayor cosa que no tuvo mucho resultado puesto que este no se movió, no iba a dejarle escapar en esa situación.

—Ayato-kun, trate de decírtelo y fuiste tú el que abuso de mi —dijo en cierto tono inocente mientras le besaba castamente en los labios— yo te dije que ibas a arrepentirte y tú insististe. Esta vez no fue mi culpa —comentó de manera sensual mientras le miraba con profundidad— Por favor, no escapes… quédate esta noche conmigo.   

—Mierda, tú, realmente mañana voy a matarte —gruño con un sonrojo notable mientras se acercaba a los labios del mayor para fundirse con los suyos en un beso— Solo será por hoy —dijo sonrojado— solo una noche.

Kaneki asintió mientras quitaba su propia camisa, Ayato miro con asombro al mayor, su torso lampiño y níveo, sus pezones rosados combinaban con la pálida piel, pero cada centímetro de su cuerpo estaba bien marcado como si este hubiera dedicado bastante tiempo al ejercicio. Las manos del adolecente recorrieron el torso desnudo de Kaneki mientras entre lamía sus propios labios de manera nerviosa. Kaneki no se quedo atrás acaricio con su mano recorriendo toda la piel a su vista mientras sus manos tomaban con suavidad el cabello azul jalándolo levemente. Ayato paso sus manos por aquel deleitante trasero redondo que varías veces se habían dedicado a mirar en clases, apretándolo con firmeza entre sus manos cosa que saco una pequeña risilla divertida del más viejo de los jóvenes.

—Parece que estabas deseando hacer eso desde hace algún tiempo —dijo mirando con tono picarón al menor, el cual se sorprendió por las palabras que escuchaba.

—No sé de qué maldita cosa estas hablado… fue inconsciente —se excuso mientras se encogía de hombros.

—Claro Ayato-kun, si tu lo dices —se acerco a su oído con suavidad y susurro sensualmente— me he dado cuenta que en clases mirabas mi trasero… siempre me estabas mirando a mí ¿verdad? No tienes que mentir puesto que yo también pensé mucho en ti —Aquella confesión hizo que el menor gimiera por la forma en caliente en que le había hablado Kaneki.

—¡Cállate! Si vas a hacer algo solo hazlo o me largo —amenazo en un gruñido puesto que se encontraba avergonzado.

Kaneki decidió no seguir por el momento la pequeña discusión, bajando su mirada hacia el bóxer que llevaba el menor comenzó a rozarlo lentamente con la palma de la mano sin quitar su mirada de aquel azul precioso en los ojos del más joven. Este se puso nervioso al sentir la mano del mayor tocando su miembro ligeramente erecto por lo que profirió varios gemidos que trataba de acallar apretando sus labios, se sentía increíble, era la primera vez que alguien más lo tocaba y no le desagradaba en lo más mínimo, deseaba sentir incluso más del mayor por lo que se atrevió a besarlo mientras con torpeza comenzó a desabrochar los pantalones de su amante, cuando logro quitar el botón tiró hacia abajo el pantalón junto con el bóxer del contrario desnudando aquel trozo de carne palpitante de Kaneki «¡Oh mierda! Eso esta muy…» pensó ayato para si puesto que la masculinidad del contrario era bastante grande, con un grosor y largo bastante sorprendentes, en definitiva «Esa mierda no va a entrar» se dijo antes de tocar aquella bestia. Nunca había tocado antes el pene de otro hombre por lo que apenas sabía qué hacer pero como si estuviera en naturaleza llámenlo instinto Ayato bajo su mano rodeando el miembro del mayor entre está sintiendo como este estaba cálido y parecía palpar en su agarre, recordando lo que el albino había hecho aquella tarde comenzó a mover su mano en un vaivén, masturbándolo de manera lenta y obteniendo unos suaves gruñidos de parte del mayor como resultado el cual realmente estaba excitado por el solo hecho de que fuera Ayato quien tenía sus manos en él.

—Mmmhh… ahh…¿es primera vez… que haces esto, Ayato-kun? —se atrevió a preguntar Kaneki al ver la forma en que Ayato movía su mano con algo de duda.

—Tch... ¿Porque lo preguntas de repente? —respondió el menor. Era su primera vez pero tampoco quería que el contrarió dijera que era malo en el sexo, sería algo bastante molesto para su orgullo.

—Solo algo de curiosidad —murmuro el albino con una curvilínea en sus labios, acercando su mano a su propio miembro, y cerrándola alrededor de la mano del de cabellos índigos empezando a mover la de este con un poco más de rapidez y por leves momentos apretando la mano del menor para que su pene fuera oprimido— ahh…ahh… así, no tengas miedo de tocarlo no va a pasar nada —gimió Kaneki al sentir la mano del menor apretando su carne. Ayato se sorprendió por aquellos gemidos por lo que no pudo evitar morder su labio al momento que comenzó a mover su mano desde él mango hasta la punta del pene del mayor tal como este le indico, notando la piel caliente en la zona de las mejillas.

—¿Se… se siente bien? —pregunto con curiosidad, era su primera vez haciendo este tipo de cosas puesto que no estaba tan confiado en ese preciso momento.

—Se siente increíble… —admitió el mayor— ¿quieres sentirte bien tú también? —pregunto mirando al menor con diversión puesto que usualmente parecía seguro y  en este momento estaba dudando que hacer. Este solo asintió con la cabeza mirando al pecho de Kaneki puesto que aquello era embarazoso. 

—Bien, entonces voy a hacer que te sientas increíble Ayato, tanto que no podrás olvidarme en mucho tiempo —susurro en los labios del menor antes de retirar la mano del contrario de su miembro y bajar repartiendo pequeños besos por todo el cuerpo del adolecente, labios, barbilla, cuello, torso, estomago, todos fueron recibiendo pequeños besos húmedos de parte de Kaneki como si siguiera una línea hasta llegar a la parte baja del estomago del más joven hasta el elástico del bóxer de su amante. Ayato no podía evitar soltar pequeños suspiros de goce por los labios de Kaneki recorriendo cada parte de su cuerpo.

Kaneki se sintió gozoso de escuchar aquellos suspiros, era un indició de que Ayato no estaba disgustado de lo que estaba sucediendo, una señal de que no debía detenerse. Su rostro estaba a solo centímetros del bulto escondido tras la tela por lo que traviesamente paso la lengua por la virilidad oculta en el bóxer del adolecente sintiendo un leve temblor por parte de este.

Ayato se sostuvo en sus brazos y codos queriendo saber lo que este haría en esa zona, seguramente estaba pensando en masturbarlo quien no lo había hecho antes. El albino tomo el elástico del bóxer del menor jalándolo hacia abajo hasta  sus rodillas para liberar de la prisión que escondía el órgano viril de Ayato.

—Nhgg…—siseo el menor al sentir cierto alivio porque su miembro fuera alejado de esas telas, miro con profundidad a Kaneki quien sin previo aviso tomó el pene de Ayato con sus labios dándole un pequeño beso húmedo en la punta del contrario— no…no hagas eso idiota, es… es asqueroso —murmuro avergonzado.

—No lo es, solo que eres demasiado pequeño para entenderlo —dijo molestándole obteniendo un leve gruñido por parte de su amante. Acaricio el glande con su dedo pulgar suavemente. Su mano derecha sostuvo el mango del pene del menor mientras la otra apresaba los testículos apretándolos sin mucha fuerza para no causar dolor. Su mano derecha recorrió el mango entre tanto se humedecía los labios, poco a poco acerco sus labios nuevamente al glande del aparato de Ayato para pasar su lengua en sobre esta juguetonamente sin apartar la vista del contrario. Empezó a succionar hábilmente. Solo uso sus labios bajando por el mango y luego volviendo a subir hasta el glande y lamerlo con la punta de su lengua la cual introdujo en el orificio del medio del pene para esparcir por toda la piel expuesta de su pene el liquido pre seminal del menor, sin dejar de prestar atención a los genitales los cuales masajeaba. Ayato por la nueva experiencia no podía evitar soltar gemidos bajos de su garganta mientras cubría su boca con su antebrazo.

—Aahh…kane… Kaneki detente —pidió puesto que su miembro se sentía raro, era una sensación explosiva que lo llevaba a la gloría, jamás había conocido nada igual en su vida. Kaneki no hizo caso de la petición y siguió succionando sin piedad la deliciosa carne del menor— aahh…por…por favor para voy a correrme…ahhh—gimió mientras sus dedos se enredaban en las hebras albinas tirando con fuerza y desesperación por la explosiva sensación. Un alarido perceptible que seguramente había resonado en todo el edificio salió de los labios del menor. Ayato se corrió en la boca del albino derramando una gran cantidad de semen en su cavidad bucal— Yo…Yo lo siento… de verdad… ¡te dije que lo dejaras! —grito avergonzado cuando observo un poco de semen en la boca del mayor que escapaba levemente de una de las esquinas de su labio. Tal fue su asombro cuando vio que Kaneki lo trago por lo que tardo en reaccionar tomando una de las almohadas de este y golpeándolo en la cabeza con fuerza.

—Aoush… ¿eso por qué fue Ayato-kun? —se quejo el mayor mirando el rubor del más joven cubriendo su rostro.

—Tú maldito pervertido ¿acaso sabes la mierda que acabas de tragar? —dijo en un gruñido, jamás había visto a alguien tragar el semen de otro hombre y sentía tal vergüenza, pero Kaneki solo le miro con una sonrisa mientras pasaba su lengua por sus labios que aún conservaban un poco por la orilla.

—Eres realmente delicioso Ayato-kun —dijo divertido mientras no podía asimilar  lo adorable que era el chico del solo hecho que este se sintiera avergonzado por una cosa tan simple— Salado y amargo pero de alguna forma bastante delicioso. —confeso, Kaneki no era de los que le gustase tomar ese tipo de cosas de cualquiera, nunca había aceptado el hecho de que sus amantes se corrieran en su boca pero con Ayato era diferente, con él deseaba todo incluso probar el delicioso sabor de su néctar.

—¡Hijo de puta! —gruño sin querer mirarlo— No te vengas a quejar que te duele el puto estomago después y ni creas que voy a…—Kaneki no le dejo proseguir puesto que planto un profundo beso en los labios del menor, intenso mientras le atraía a su cuerpo como queriendo sentirlo más aun, Ayato se sentía raro, sabía que le gustaba Kaneki aunque no lo dijera pero la forma en que su piel tocaba con la suya hacia que su corazón se volviera loco y no sabía si era correcto pero podía sentir el corazón de Kaneki chocar contra él. El albino paso su lengua por los labios del menor para solicitar entrar a su cavidad la cual no fue negada por este quien abrió gustoso sus labios para poder sentir la lengua del mayor juguetear en una danza con la suya, una guerra entre ambas, Ayato quería dominar la situación pero Kaneki fue más rápido al tocar los pezones del más joven. Ayato repentinamente dio un leve brinco pero Kaneki al mantener presa su cintura haciéndola chocar con su miembro erecto no le dejo alejarse mientras el miembro de Ayato comenzaba a despertar nuevamente cuando el más alto bajo hasta su peso deteniéndose en  sus botones para dar leves mordiscos en ellas sacando gemidos de goce del más joven.

—Viene lo mejor Ayato-kun, así que será mejor que te pongas bastante duro otra vez porque realmente no creo aguantar mucho—dijo en cierto tono amable aunque excitado. Le dolía su virilidad por la sangre bombeando y el calor de su cuerpo pero realmente deseaba hacer sentir bien al menor, no quería lastimarlo y hacerlo rápido— ¿eres virgen? —pregunto, lo sabía, la forma en que este reaccionaba lo hacía completamente obvio pero prefería saberlo de sus labios.

—Tal vez —murmuro sin mirarlo tras lo que Kaneki vio un leve sonrojo. «Él es tan fácil de leer» pensó para si el albino mientras le empujaba hacia atrás a la cama mientras elevaba los muslos del contrario sobre sus hombros. El menor le miro con cierto espanto, tenso, intranquilo, quieran llamarlo pero de pronto parecía como si Ayato hubiera reaccionado a lo que estaba a punto de suceder— Espe… espera Kaneki… yo no estoy seguro de esto —dijo mientras removía sus muslos tratando de retirarlos pero Kaneki los mantuvo firmes.

—No tienes que asustarte Ayato… no voy a lastimarte —dijo dando una pequeña  lamida al miembro del chico del cual tenía total disponibilidad— pero tienes que relajarte de lo contrario será difícil que te acostumbres.

Ayato no entendía por qué el albino era de esa manera con él. Hace poco habían estado peleando y se habían dicho cosas horribles y ahora estaban en la cama del mayor, a punto de compartir algo nuevo para el ojiazul. Tenía curiosidad, pero también temía puesto que el miembro de Kaneki realmente era enorme, seguramente iba a partirlo en dos si lo dejaba entrar.

—Tch… co… como sea, no me malinterpretes…solo… por lo del sueño —murmuro avergonzado, no quería hacerle saber a Kaneki lo mucho que estaba disfrutando cada roce y acción realizada por él. Obtuvo una sonrisa por parte del mayor el cual metió en su boca dos de sus dedos, Ayato sintió que una corriente eléctrica le recorrió al ver como Kaneki lubricaba sus propios dedos de una manera tan sensual que fue directo a su pene, consiguiendo que este se levantara nuevamente. Había recordado la forma en que sentía aquella boca sobre su piel,  el menor lo único que pudo hacer es maldecir al mayor en sus adentros. Cuando el albino pareció estar seguro de que sus dedos estuvieran bastante lubricados busco la entrada rosada del menor.

—Mantente firme y relajado Ayato-kun —expreso Kaneki a lo que menor obedeció, el  cuerpo del menor estaba levemente arqueado mientras Kaneki rosaba su entrada con uno de aquellos dedos húmedos. El contacto hizo que Ayato se sintiera intranquilo y su respiración se fuera agitando a lo que Kaneki se dio cuenta de este, tomo el pene de Ayato metiéndolo levemente en su boca, nuevamente estaba duro, inicio un reiterado vaivén en el falo de este mientras su dedo comenzaba nuevamente su trabajo introduciéndose levemente mientras Ayato gemía por el placer de su miembro siendo succionado de aquella manera. Sus ojos se abrieron sintiendo una repentina punzada en su trasero pero dada la atención de Kaneki en la parte delantera del contrario no fue tan doloroso como él esperaba. Ayato se relajo momento preciso en que Kaneki comenzó a mover su dedo en su interior tratando de adaptar el interior de su amante para hacer menos dolorosa lo que se vendría. —¿Cómo te sientes, Ayato-kun?

—Ahh… jodida mierda —dijo el menor mientras su cuerpo temblaba del placer— se siente bien, realmente… ahh…—Kaneki sonrió orgulloso de la forma en que el menor se encontraba porque había sido el primero en verlo así, el único, su dedo comenzó a moverse un poco más rápido. Ayato había creído sentir estar en el mismo paraíso por la fabulosa forma en que Kaneki chupaba su masculina virilidad mientras su trasero era penetrado por el dedo anular de este. Pronto cuando él menor se acostumbro Kaneki aprovecho de colar un segundo intruso en la entrada de Ayato haciendo que leves lagrimas se acumularan— Kaneki sigue moviendo los putos dedos —entono con excitación, le dolía pero a la vez sentía que estaba siendo tocado por un Dios la sensación era exquisita, Ayato sentía que aquello realmente no podía existir. Los dedos de Kaneki se adentraron aun más en las entrañas del más joven logrando tocar la próstata de este al cual tal placer le hizo pensar que iba a llegar una vez más.

—Así que esa es la distancia —susurro Kaneki mientras veía al  menor vibrar con euforia por lo ameno que resultaba su primera experiencia sexual. El pene de Kaneki estaba a punto de explotar de la fogosidad con la que Ayato le pedía que moviera sus dedos en su interior lo cual comenzó a hacer moviéndolos con agilidad mientras sentía las paredes del interior del adolecente succionar sus dedos realmente estaba imaginando como se sentiría su pene dentro del trasero de este, solo imaginarlo hacia que la sangre que bombeaba con frenesís en su gran virilidad se acumulara para poner duro como roca su carne— Ayato-kun, no puedo esperar más dijo quitando sus dedos del interior del menor a lo que obtuvo una protesta del contrario. se acerco a la mesita de noche tomando uno de los condones que reservaba para esas ocasiones obteniendo una ceja elevada por parte del menor— Juro que no los he usado hace semanas —dijo de manera inocente mientras le divertía el hecho de que este aun le considerada un maldito playboy.

—Claro… claro, seguramente por eso tienes una puta caja de condones —gruño el menor «De todas maneras no sé y porque me molesto… no es como que sienta celos ni nada» pensó para sí o al menos trato de convencerse. —¿Tú lo has hecho antes sin esa mierda? —pregunto nervioso el menor a lo obtuvo una repentina mirada del mayor.

—No te pongas celoso Ayato-kun. El hecho de tener condones no significa que sea para acostarme con cualquiera… además, desde que te conozco no he tenido relaciones con nadie —dijo el albino encogiéndose de hombros— no puedo solo hacerlo con otros. Sobre si lo he hecho sin el condón… lo he hecho sin él pero eso hace mucho —cierta sonrisa nostálgica repentinamente cruzo por el rostro del mayor cosa que llamo la atención de Ayato «¿Por qué tiene esa expresión?» el menor no entendía, era la primera vez que veía el rostro de Kaneki así. Se levanto de la cama para poder estar a la altura del mayor… bueno trato de estar a la altura del mayor puesto que Kaneki era mucho más alto que el de cabellos índigos, arrancando el condón de las manos de Kaneki lo arrojo al suelo cosa que sorprendió a Kaneki— Maldición cuanto tiempo me vas a hacer esperar hijo de puta deja de perder tiempo con esa mierda… mientras no tengas una puta enfermedad está bien sin él —gruño avergonzado a Kaneki se le agito el corazón al escuchar aquellas palabras del menor por lo que tomo su mentón para elevarlo y besarlo con profundidad y dulzura mientras poco a poco lo fue bajando hasta dejar al adolecente recostado en la cama entretanto se ponía sobre él. El albino levanto las piernas de Ayato con suavidad fijando su mirada en aquella entrada estrecha y rozada que pedía que se incursionara en ella. Acerco el glande de su pene a la entrada causando una punzada de dolor en el menor al sentir el trozo de carne introduciéndose en sus entrañas con lentitud. —Aaahhh!! Mierda —Escucho al menor quejarse por el dolor que le hizo arquear su espalda por la desgarradora sensación. Kaneki no pudo evitar gemir por que las paredes estrechas del menor estrujaron su pene con fricción al tensarse por el dolor— Kaneki, mierda saca… sácalo duele maldición —pidió con los ojos húmedos por las lagrimas que amenazaban con salir mientras sus manos se aferraban con el cubrecama apretándolos con desesperación.

—Aya…Ayato-kun —dijo Kaneki en un gemido el nombre del menor— Trata de relajarte, de lo contrario va a doler —dijo acercando su cuerpo al del menor posando sus codos a ambos lados del chico— abrázate a mi cuerpo Ayato-kun —susurro dándole pequeños besos en los labios tratando de tranquilizarlo queriendo que este entendiera que no iba a lastimarlo, aun no se movio en el interior de más joven el cual con un quejido adolorido como si se tratase de un pequeño perro al que estaban atravesando a abrazo a la masculina espalda de Kaneki, era cálida y le hacía sentir seguro por alguna razón. El mayor se acerco a los labios de Ayato una vez más besándolo esta vez con más pasión e intensidad, el peliazul correspondió mientras sus lagrimas caían por sus mejillas mientras Kaneki comenzó a moverse lentamente aunque aquello le costase. La mano del albino bajo hacia el pene del adolecente acariciándolo sin detener el beso moviéndose en el interior sintiendo como su glande tocaba las paredes ardientes y apretadas del más joven, Ayato poco a poco comenzó a relajarse mientras los gemidos de ambos comenzaban a combinarse. El dolor que había sentido el menor anteriormente había ido desapareciendo a medida que su recto se acostumbro al tamaño del mayor además de la forma en que este le toco y beso le hacían olvidar sucumbiendo al placer, se sintió lleno y con todas las sensaciones a flor de piel. Por fin Kaneki entre gemidos entro por completo al interior de Ayato sintiendo como el menor soltó un gemido audible que lo excito.

—AAAAAH! Kaneki golpea ahí de nuevo —dijo entre gemido disfrutando de la repentina explosión de goce que había sentido.

—Lo que desees Ayato-kun —gruño jadeante mientras golpeaba nuevamente en el punto en que el menor le solicito, una vez, otra vez, mientras la fricción en su pene se hacía más exquisita— aaaahh… Ayato, estas apretando tanto mi pene que vas a matarme —gimió.

—Ahh… sig…sigue aaahh Kaneki maldita sea más… más rápido —exigió por el placer que su cuerpo experimentaba.

Kaneki comenzó sus movimientos una y otra vez tocando la próstata de Ayato mientras que con sus dedos recorrió los pezones del menor quien gemía bajo su cuerpo, sus respiraciones no lograban sincronizarse a diferencia de sus voces que se fundían en la habitación mientras la cama rechinaba por sus cuerpos moviéndose como si de un ritmo de música se tratase y estos bailasen en ella. En su vida había ninguno de los dos habían experimentado aquel placer, Ayato movió sus caderas tratando de  acompasar con el movimiento que él mayor daba al enterrarse en su interior, presionándose contra sus entrañas, empalándolo, dándole la mejor sensación de su vida.

Kaneki aumento con creces la velocidad volviéndolas un poco más fuertes y duras, no podía controlarse por más tiempo necesitaba sentir como el calor del menor envolvía su pene. Ayato empezando a sentir una mezcla de dolor y placer como si estos dos se fundieran en su cuerpo hasta el punto de hacerle perder la cordura, enterró sus uñas en la piel del mayor cuando este le beso sintiendo los gemidos ahogados de sus gargantas acoplándose por fin al igual que sus cuerpos, se besaron como jamás habían besado a nadie olvidándose de todo mientras sus cuerpos ardientes de deseo se fundían en uno solo. Ayato sintió como el tronco del pene de Kaneki palpito antes de su interior repentinamente sintiera como un chorro de liquido caliente agolpaba todo su interior haciéndole gritar de placer al sentir como él mismo llegaba al clímax con un orgasmo que le hizo convulsionar de placer y goce.

Ambos cayeron rendidos en la cama tratando de que sus agitadas respiraciones volvieran a normalizarse. Ayato aun sentía como Kaneki llenaba su interior mientras aquel liquido que luchaba por escapar de su cuerpo, también podía sentir como el pecho del albino se movía un tanto agitado aun.

—Ayato-kun…¿estás bien? —pregunto por fin la voz del contrario, parecía que Ayato no la hubiera escuchado por bastante tiempo.

—Si lo estoy —murmuro aun abrazando la espalda del mayor.

—Eres realmente increíble —susurro mientras se retiraba del interior del más joven mientras lo atraía con suavidad hasta su cuerpo nuevamente para abrazarlo.

—Cállate… —murmuro avergonzado mientras trataba de quitarlo, no estaba acostumbrado a ese tipo de cosas, pero de alguna manera agradecía que su primera vez hubiera sido con Kaneki, definitivamente nunca iba a poder olvidar esa noche… solo por ese momento no importaba nada, ya mañana podría pensar mejor las cosas— Tengo sueño bastardo —gruño mientras se daba la vuelta para que el mayor no pudiera ver su rostro sonrojado.
Kaneki no pudo evitar sonreír mientras tiraba de las tapas de la cama que estaban desordenadas por lo que acaban de hacer en aquella cama su único testigo de aquella noche de pasión.

—Vamos a dormir entonces —susurro abrazando la cintura del menor, esto tenso a Ayato levemente, comenzó a sentir como un pánico enorme se adentro en él pero decidió ignorarlo «Solo por esta noche, por favor, solo por esta noche quiero disfrutar de esto» pensó el más joven quien acarició con suavidad las manos que le abrazaron se sentían calidad y le hacían olvidaba todo lo que una vez le atormento… «Solo por hoy… no te alejes» pensó Ayato antes de quedarse dormido junto al mayor protegiéndolo del dolor.


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