Como si con la sola
mirada ambos se desvistieran, Ayato era impresionante para Kaneki, lo más bello
que había tenido el placer de ver alguna vez. Comenzaron a besarse
apasionadamente, Ayato sentía la boca de Kaneki sobre la suya mientras
entreabría sus labios para dejar paso a su cavidad bucal, la lengua del albino
entro y salió de su boca de manera tan erótica que hizo que el menor tuviera
una pequeña erección que se sentía apresada en la única prenda que mantenía
oculto aquel bulto, ambos siguieron tocándose por un buen rato explorando cada
centímetro de sus desconocidos cuerpos que estaban sintiéndose por primera vez.
Las manos de Kaneki rosaron los muslos desnudos de Ayato con suavidad mientras
sus labios seguían pegados a la boca del menor fundiéndose en un beso tan
profundo que los dejo sin aliento. Ayato no dejaba de pensar en lo real que se
sentía aquella vez, en sus sueños siempre se había sentido bien pero esta vez…
de alguna manera el sueño se sentía aun más real de lo que había sido siempre,
podía sentir el calor que irradiaba el cuerpo del que había sido interés de su
mente por casi tres semanas enteras. El menor no se limito y paso sus manos por
el pecho de Kaneki aun cubierto por la tela de su camisa se sentía tan fuerte y
duro cuando sus manos chocaban con este. La ropa pronto comenzó a estorbar para
ambos, Kaneki quería ver la piel de Ayato y viceversa, el menor deseaba poder
ver una vez más ese torso que vio hace algún tiempo cuando este se había ido a
bañar a su casa.
Kaneki se distancio de
los labios del menor mirándolo por unos segundos antes de acercarse a su cuello
para besarlo mientras sus manos comenzaron a desabrochar la camisa que Ayato
había tomado prestado de su mueble con la habilidad de un experto. Ayato soltó
un gemido por la sensación en su piel, había un leve cosquilleo excitante que
le recorría mientras sus manos se colaban bajo la camisa del mayor, tocando
aquel bien formado cuerpo, recorriéndolo con timidez.
—Ayato… —siseo levemente
el nombre del menor sintiendo las tímidas y calidad manos del menor
recorriéndolo, explorándolo como si fuera algo nuevo para él— no tengas miedo a
tocar, está bien si lo haces —susurro en su cuello antes de alejarse y
desabrochar la camisa del joven dejando ver el torso desnudo del este. Una vista
maravillosa, completamente depilado y no estaba bien definido sus abdominales
podían notarse levemente, aunque su cuerpo tenía algunas marcas las cuales toco
con cuidado. El pareció reaccionar y tímidamente quito la mano del albino de
aquellas marcas.
—No… no deberías tocar
esas marcas —murmuro mientras desviaba la mirada quizás avergonzado o sería
temor a ser rechazado, pero él no deseaba ahora que Kaneki viera su cuerpo.
—¿por qué no? —se atrevió
a preguntar mientras recorrió el cuerpo semidesnudo del más joven.
—Es asqueroso… —murmuro
sin querer mirar a Kaneki— seguramente ahora te da asco mirar esas mierdas… mi
cuerpo no es nada agradable ya me lo han dicho. —dijo con el ceño fruncido.
—Yo no lo creo así
Ayato-kun —dijo con voz suave y serena mientras bajaba su rostro para besar
aquellas marcas incluso la más grande que estaba al costado del menor. —Seguramente
tienes una historia respecto a esto —dijo logrando sonrojar a Ayato.
—¡Pero qué mierda haces
Bakaneki de mierda! —dijo mientras trataba de alejar al mayor de la cicatriz
pero no logró más que su cuerpo temblara por la forma en que este comenzó a
lamer y besar su cuerpo. —aahhh…kan…Kaneki —dejo escapar un sonido leve de su
garganta.
—¿Qué hago? Disfrutar de
tú cuerpo… Ayato-kun, si otros dicen que tú cuerpo es asqueroso no me importa
porque para mí tu cuerpo es el más bello que he visto en mi vida… ¿podrías
contarme más adelante tú historia? —pidió acercándose a los labios de este. —quiero
conocerte… quiero saber todo de ti, incluso lo más estúpido, quiero que me lo
digas todo.
—Lo pensare… —dijo
mientras acuñaba entre sus dedos las hebras albinas al poner sus manos en la
cabellera de este. Eran tan suaves, Ayato se preguntaba muchas cosas, la verdad,
no conocía muchas cosas de Kaneki pero le atraía, hacia que su cuerpo
reaccionara solo con estar cerca. Pero jamás en ningún sueño habían tenido ese
tipo de charla más que sexo… esta vez, era tan extraño— ¿Por qué estas
diferente en este sueño? —pregunto frunciendo el ceño.
—¿Por qué? Bueno… no es un
sueño Ayato-kun —dijo acariciando la mejilla del menor con suaves caricias. El
menor reacciono repentinamente al escuchar aquello, sus mejillas estaban tan
encendidas que le hizo ver incluso más adorable.
—Yo… yo… no…tú —comenzó a
tartamudear por la sorpresa que conllevo aquello— pero que mierda estás
haciendo maldito violador —grito avergonzado mientras empujo al mayor cosa que
no tuvo mucho resultado puesto que este no se movió, no iba a dejarle escapar
en esa situación.
—Ayato-kun, trate de decírtelo
y fuiste tú el que abuso de mi —dijo en cierto tono inocente mientras le besaba
castamente en los labios— yo te dije que ibas a arrepentirte y tú insististe.
Esta vez no fue mi culpa —comentó de manera sensual mientras le miraba con
profundidad— Por favor, no escapes… quédate esta noche conmigo.
—Mierda, tú, realmente
mañana voy a matarte —gruño con un sonrojo notable mientras se acercaba a los
labios del mayor para fundirse con los suyos en un beso— Solo será por hoy —dijo
sonrojado— solo una noche.
Kaneki asintió mientras
quitaba su propia camisa, Ayato miro con asombro al mayor, su torso lampiño y
níveo, sus pezones rosados combinaban con la pálida piel, pero cada centímetro
de su cuerpo estaba bien marcado como si este hubiera dedicado bastante tiempo
al ejercicio. Las manos del adolecente recorrieron el torso desnudo de Kaneki
mientras entre lamía sus propios labios de manera nerviosa. Kaneki no se quedo
atrás acaricio con su mano recorriendo toda la piel a su vista mientras sus
manos tomaban con suavidad el cabello azul jalándolo levemente. Ayato paso sus
manos por aquel deleitante trasero redondo que varías veces se habían dedicado
a mirar en clases, apretándolo con firmeza entre sus manos cosa que saco una
pequeña risilla divertida del más viejo de los jóvenes.
—Parece que estabas
deseando hacer eso desde hace algún tiempo —dijo mirando con tono picarón al
menor, el cual se sorprendió por las palabras que escuchaba.
—No sé de qué maldita cosa
estas hablado… fue inconsciente —se excuso mientras se encogía de hombros.
—Claro Ayato-kun, si tu lo
dices —se acerco a su oído con suavidad y susurro sensualmente— me he dado
cuenta que en clases mirabas mi trasero… siempre me estabas mirando a mí
¿verdad? No tienes que mentir puesto que yo también pensé mucho en ti —Aquella
confesión hizo que el menor gimiera por la forma en caliente en que le había
hablado Kaneki.
—¡Cállate! Si vas a hacer
algo solo hazlo o me largo —amenazo en un gruñido puesto que se encontraba
avergonzado.
Kaneki decidió no seguir por el momento la pequeña discusión,
bajando su mirada hacia el bóxer que llevaba el menor comenzó a rozarlo
lentamente con la palma de la mano sin quitar su mirada de aquel azul precioso
en los ojos del más joven. Este se puso nervioso al sentir la mano del mayor
tocando su miembro ligeramente erecto por lo que profirió varios gemidos que
trataba de acallar apretando sus labios, se sentía increíble, era la primera
vez que alguien más lo tocaba y no le desagradaba en lo más mínimo, deseaba
sentir incluso más del mayor por lo que se atrevió a besarlo mientras con
torpeza comenzó a desabrochar los pantalones de su amante, cuando logro quitar
el botón tiró hacia abajo el pantalón junto con el bóxer del contrario
desnudando aquel trozo de carne palpitante de Kaneki «¡Oh mierda! Eso esta muy…»
pensó ayato para si puesto que la masculinidad del contrario era bastante
grande, con un grosor y largo bastante sorprendentes, en definitiva «Esa mierda
no va a entrar» se dijo antes de tocar aquella bestia. Nunca había tocado antes
el pene de otro hombre por lo que apenas sabía qué hacer pero como si estuviera
en naturaleza llámenlo instinto Ayato bajo su mano rodeando el miembro del
mayor entre está sintiendo como este estaba cálido y parecía palpar en su
agarre, recordando lo que el albino había hecho aquella tarde comenzó a mover
su mano en un vaivén, masturbándolo de manera lenta y obteniendo unos suaves
gruñidos de parte del mayor como resultado el cual realmente estaba excitado
por el solo hecho de que fuera Ayato quien tenía sus manos en él.
—Mmmhh… ahh…¿es primera
vez… que haces esto, Ayato-kun? —se atrevió a preguntar Kaneki al ver la forma
en que Ayato movía su mano con algo de duda.
—Tch... ¿Porque lo
preguntas de repente? —respondió el menor. Era su primera vez pero tampoco
quería que el contrarió dijera que era malo en el sexo, sería algo bastante
molesto para su orgullo.
—Solo algo de curiosidad —murmuro
el albino con una curvilínea en sus labios, acercando su mano a su propio
miembro, y cerrándola alrededor de la mano del de cabellos índigos empezando a
mover la de este con un poco más de rapidez y por leves momentos apretando la
mano del menor para que su pene fuera oprimido— ahh…ahh… así, no tengas miedo
de tocarlo no va a pasar nada —gimió Kaneki al sentir la mano del menor
apretando su carne. Ayato se sorprendió por aquellos gemidos por lo que no pudo
evitar morder su labio al momento que comenzó a mover su mano desde él mango
hasta la punta del pene del mayor tal como este le indico, notando la piel
caliente en la zona de las mejillas.
—¿Se… se siente bien? —pregunto
con curiosidad, era su primera vez haciendo este tipo de cosas puesto que no
estaba tan confiado en ese preciso momento.
—Se siente increíble… —admitió
el mayor— ¿quieres sentirte bien tú también? —pregunto mirando al menor con
diversión puesto que usualmente parecía seguro y en este momento estaba dudando que hacer.
Este solo asintió con la cabeza mirando al pecho de Kaneki puesto que aquello
era embarazoso.
—Bien, entonces voy a
hacer que te sientas increíble Ayato, tanto que no podrás olvidarme en mucho
tiempo —susurro en los labios del menor antes de retirar la mano del contrario
de su miembro y bajar repartiendo pequeños besos por todo el cuerpo del
adolecente, labios, barbilla, cuello, torso, estomago, todos fueron recibiendo
pequeños besos húmedos de parte de Kaneki como si siguiera una línea hasta
llegar a la parte baja del estomago del más joven hasta el elástico del bóxer
de su amante. Ayato no podía evitar soltar pequeños suspiros de goce por los
labios de Kaneki recorriendo cada parte de su cuerpo.
Kaneki se sintió gozoso de
escuchar aquellos suspiros, era un indició de que Ayato no estaba disgustado de
lo que estaba sucediendo, una señal de que no debía detenerse. Su rostro estaba
a solo centímetros del bulto escondido tras la tela por lo que traviesamente
paso la lengua por la virilidad oculta en el bóxer del adolecente sintiendo un
leve temblor por parte de este.
Ayato se sostuvo en sus
brazos y codos queriendo saber lo que este haría en esa zona, seguramente
estaba pensando en masturbarlo quien no lo había hecho antes. El albino tomo el
elástico del bóxer del menor jalándolo hacia abajo hasta sus rodillas para liberar de la prisión que
escondía el órgano viril de Ayato.
—Nhgg…—siseo el menor al
sentir cierto alivio porque su miembro fuera alejado de esas telas, miro con
profundidad a Kaneki quien sin previo aviso tomó el pene de Ayato con sus
labios dándole un pequeño beso húmedo en la punta del contrario— no…no hagas
eso idiota, es… es asqueroso —murmuro avergonzado.
—No lo es, solo que eres
demasiado pequeño para entenderlo —dijo molestándole obteniendo un leve gruñido
por parte de su amante. Acaricio el glande con su dedo pulgar suavemente. Su
mano derecha sostuvo el mango del pene del menor mientras la otra apresaba los
testículos apretándolos sin mucha fuerza para no causar dolor. Su mano derecha
recorrió el mango entre tanto se humedecía los labios, poco a poco acerco sus
labios nuevamente al glande del aparato de Ayato para pasar su lengua en sobre
esta juguetonamente sin apartar la vista del contrario. Empezó a succionar
hábilmente. Solo uso sus labios bajando por el mango y luego volviendo a subir
hasta el glande y lamerlo con la punta de su lengua la cual introdujo en el
orificio del medio del pene para esparcir por toda la piel expuesta de su pene
el liquido pre seminal del menor, sin dejar de prestar atención a los genitales
los cuales masajeaba. Ayato por la nueva experiencia no podía evitar soltar gemidos
bajos de su garganta mientras cubría su boca con su antebrazo.
—Aahh…kane… Kaneki detente
—pidió puesto que su miembro se sentía raro, era una sensación explosiva que lo
llevaba a la gloría, jamás había conocido nada igual en su vida. Kaneki no hizo
caso de la petición y siguió succionando sin piedad la deliciosa carne del
menor— aahh…por…por favor para voy a correrme…ahhh—gimió mientras sus dedos se
enredaban en las hebras albinas tirando con fuerza y desesperación por la
explosiva sensación. Un alarido perceptible que seguramente había resonado en
todo el edificio salió de los labios del menor. Ayato se corrió en la boca del
albino derramando una gran cantidad de semen en su cavidad bucal— Yo…Yo lo
siento… de verdad… ¡te dije que lo dejaras! —grito avergonzado cuando observo
un poco de semen en la boca del mayor que escapaba levemente de una de las
esquinas de su labio. Tal fue su asombro cuando vio que Kaneki lo trago por lo
que tardo en reaccionar tomando una de las almohadas de este y golpeándolo en
la cabeza con fuerza.
—Aoush… ¿eso por qué fue
Ayato-kun? —se quejo el mayor mirando el rubor del más joven cubriendo su
rostro.
—Tú maldito pervertido
¿acaso sabes la mierda que acabas de tragar? —dijo en un gruñido, jamás había
visto a alguien tragar el semen de otro hombre y sentía tal vergüenza, pero
Kaneki solo le miro con una sonrisa mientras pasaba su lengua por sus labios
que aún conservaban un poco por la orilla.
—Eres realmente delicioso
Ayato-kun —dijo divertido mientras no podía asimilar lo adorable que era el chico del solo hecho
que este se sintiera avergonzado por una cosa tan simple— Salado y amargo pero
de alguna forma bastante delicioso. —confeso, Kaneki no era de los que le
gustase tomar ese tipo de cosas de cualquiera, nunca había aceptado el hecho de
que sus amantes se corrieran en su boca pero con Ayato era diferente, con él
deseaba todo incluso probar el delicioso sabor de su néctar.
—¡Hijo de puta! —gruño sin
querer mirarlo— No te vengas a quejar que te duele el puto estomago después y
ni creas que voy a…—Kaneki no le dejo proseguir puesto que planto un profundo
beso en los labios del menor, intenso mientras le atraía a su cuerpo como
queriendo sentirlo más aun, Ayato se sentía raro, sabía que le gustaba Kaneki
aunque no lo dijera pero la forma en que su piel tocaba con la suya hacia que
su corazón se volviera loco y no sabía si era correcto pero podía sentir el
corazón de Kaneki chocar contra él. El albino paso su lengua por los labios del
menor para solicitar entrar a su cavidad la cual no fue negada por este quien
abrió gustoso sus labios para poder sentir la lengua del mayor juguetear en una
danza con la suya, una guerra entre ambas, Ayato quería dominar la situación
pero Kaneki fue más rápido al tocar los pezones del más joven. Ayato
repentinamente dio un leve brinco pero Kaneki al mantener presa su cintura
haciéndola chocar con su miembro erecto no le dejo alejarse mientras el miembro
de Ayato comenzaba a despertar nuevamente cuando el más alto bajo hasta su peso
deteniéndose en sus botones para dar
leves mordiscos en ellas sacando gemidos de goce del más joven.
—Viene lo mejor Ayato-kun,
así que será mejor que te pongas bastante duro otra vez porque realmente no
creo aguantar mucho—dijo en cierto tono amable aunque excitado. Le dolía su
virilidad por la sangre bombeando y el calor de su cuerpo pero realmente
deseaba hacer sentir bien al menor, no quería lastimarlo y hacerlo rápido—
¿eres virgen? —pregunto, lo sabía, la forma en que este reaccionaba lo hacía
completamente obvio pero prefería saberlo de sus labios.
—Tal vez —murmuro sin mirarlo tras lo que Kaneki vio un leve
sonrojo. «Él es tan fácil de leer» pensó para si el albino mientras le empujaba
hacia atrás a la cama mientras elevaba los muslos del contrario sobre sus
hombros. El menor le miro con cierto espanto, tenso, intranquilo, quieran
llamarlo pero de pronto parecía como si Ayato hubiera reaccionado a lo que
estaba a punto de suceder— Espe… espera Kaneki… yo no estoy seguro de esto —dijo
mientras removía sus muslos tratando de retirarlos pero Kaneki los mantuvo
firmes.
—No tienes que asustarte Ayato… no voy a lastimarte —dijo dando
una pequeña lamida al miembro del chico
del cual tenía total disponibilidad— pero tienes que relajarte de lo contrario
será difícil que te acostumbres.
Ayato no entendía por qué el albino era de esa manera con él. Hace
poco habían estado peleando y se habían dicho cosas horribles y ahora estaban
en la cama del mayor, a punto de compartir algo nuevo para el ojiazul. Tenía
curiosidad, pero también temía puesto que el miembro de Kaneki realmente era
enorme, seguramente iba a partirlo en dos si lo dejaba entrar.
—Tch… co… como sea, no me malinterpretes…solo… por lo del sueño —murmuro
avergonzado, no quería hacerle saber a Kaneki lo mucho que estaba disfrutando
cada roce y acción realizada por él. Obtuvo una sonrisa por parte del mayor el
cual metió en su boca dos de sus dedos, Ayato sintió que una corriente
eléctrica le recorrió al ver como Kaneki lubricaba sus propios dedos de una
manera tan sensual que fue directo a su pene, consiguiendo que este se
levantara nuevamente. Había recordado la forma en que sentía aquella boca sobre
su piel, el menor lo único que pudo
hacer es maldecir al mayor en sus adentros. Cuando el albino pareció estar seguro
de que sus dedos estuvieran bastante lubricados busco la entrada rosada del
menor.
—Mantente firme y relajado Ayato-kun —expreso Kaneki a lo que
menor obedeció, el cuerpo del menor
estaba levemente arqueado mientras Kaneki rosaba su entrada con uno de aquellos
dedos húmedos. El contacto hizo que Ayato se sintiera intranquilo y su
respiración se fuera agitando a lo que Kaneki se dio cuenta de este, tomo el
pene de Ayato metiéndolo levemente en su boca, nuevamente estaba duro, inicio
un reiterado vaivén en el falo de este mientras su dedo comenzaba nuevamente su
trabajo introduciéndose levemente mientras Ayato gemía por el placer de su
miembro siendo succionado de aquella manera. Sus ojos se abrieron sintiendo una
repentina punzada en su trasero pero dada la atención de Kaneki en la parte
delantera del contrario no fue tan doloroso como él esperaba. Ayato se relajo
momento preciso en que Kaneki comenzó a mover su dedo en su interior tratando
de adaptar el interior de su amante para hacer menos dolorosa lo que se
vendría. —¿Cómo te sientes, Ayato-kun?
—Ahh… jodida mierda —dijo el menor mientras su cuerpo temblaba del
placer— se siente bien, realmente… ahh…—Kaneki sonrió orgulloso de la forma en
que el menor se encontraba porque había sido el primero en verlo así, el único,
su dedo comenzó a moverse un poco más rápido. Ayato había creído sentir estar
en el mismo paraíso por la fabulosa forma en que Kaneki chupaba su masculina
virilidad mientras su trasero era penetrado por el dedo anular de este. Pronto
cuando él menor se acostumbro Kaneki aprovecho de colar un segundo intruso en
la entrada de Ayato haciendo que leves lagrimas se acumularan— Kaneki sigue
moviendo los putos dedos —entono con excitación, le dolía pero a la vez sentía
que estaba siendo tocado por un Dios la sensación era exquisita, Ayato sentía
que aquello realmente no podía existir. Los dedos de Kaneki se adentraron aun
más en las entrañas del más joven logrando tocar la próstata de este al cual
tal placer le hizo pensar que iba a llegar una vez más.
—Así que esa es la distancia —susurro Kaneki mientras veía al menor vibrar con euforia por lo ameno que
resultaba su primera experiencia sexual. El pene de Kaneki estaba a punto de
explotar de la fogosidad con la que Ayato le pedía que moviera sus dedos en su
interior lo cual comenzó a hacer moviéndolos con agilidad mientras sentía las
paredes del interior del adolecente succionar sus dedos realmente estaba
imaginando como se sentiría su pene dentro del trasero de este, solo imaginarlo
hacia que la sangre que bombeaba con frenesís en su gran virilidad se acumulara
para poner duro como roca su carne— Ayato-kun, no puedo esperar más dijo
quitando sus dedos del interior del menor a lo que obtuvo una protesta del
contrario. se acerco a la mesita de noche tomando uno de los condones que
reservaba para esas ocasiones obteniendo una ceja elevada por parte del menor—
Juro que no los he usado hace semanas —dijo de manera inocente mientras le
divertía el hecho de que este aun le considerada un maldito playboy.
—Claro… claro, seguramente por eso tienes una puta caja de
condones —gruño el menor «De todas maneras no sé y porque me molesto… no es
como que sienta celos ni nada» pensó para sí o al menos trato de convencerse. —¿Tú
lo has hecho antes sin esa mierda? —pregunto nervioso el menor a lo obtuvo una
repentina mirada del mayor.
—No te pongas celoso Ayato-kun. El hecho de tener condones no
significa que sea para acostarme con cualquiera… además, desde que te conozco
no he tenido relaciones con nadie —dijo el albino encogiéndose de hombros— no
puedo solo hacerlo con otros. Sobre si lo he hecho sin el condón… lo he hecho
sin él pero eso hace mucho —cierta sonrisa nostálgica repentinamente cruzo por
el rostro del mayor cosa que llamo la atención de Ayato «¿Por qué tiene esa
expresión?» el menor no entendía, era la primera vez que veía el rostro de
Kaneki así. Se levanto de la cama para poder estar a la altura del mayor… bueno
trato de estar a la altura del mayor puesto que Kaneki era mucho más alto que
el de cabellos índigos, arrancando el condón de las manos de Kaneki lo arrojo
al suelo cosa que sorprendió a Kaneki— Maldición cuanto tiempo me vas a hacer
esperar hijo de puta deja de perder tiempo con esa mierda… mientras no tengas
una puta enfermedad está bien sin él —gruño avergonzado a Kaneki se le agito el
corazón al escuchar aquellas palabras del menor por lo que tomo su mentón para
elevarlo y besarlo con profundidad y dulzura mientras poco a poco lo fue
bajando hasta dejar al adolecente recostado en la cama entretanto se ponía
sobre él. El albino levanto las piernas de Ayato con suavidad fijando su mirada
en aquella entrada estrecha y rozada que pedía que se incursionara en ella.
Acerco el glande de su pene a la entrada causando una punzada de dolor en el
menor al sentir el trozo de carne introduciéndose en sus entrañas con lentitud.
—Aaahhh!! Mierda —Escucho al menor quejarse por el dolor que le hizo arquear su
espalda por la desgarradora sensación. Kaneki no pudo evitar gemir por que las
paredes estrechas del menor estrujaron su pene con fricción al tensarse por el
dolor— Kaneki, mierda saca… sácalo duele maldición —pidió con los ojos húmedos
por las lagrimas que amenazaban con salir mientras sus manos se aferraban con
el cubrecama apretándolos con desesperación.
—Aya…Ayato-kun —dijo Kaneki en un gemido el nombre del menor—
Trata de relajarte, de lo contrario va a doler —dijo acercando su cuerpo al del
menor posando sus codos a ambos lados del chico— abrázate a mi cuerpo Ayato-kun
—susurro dándole pequeños besos en los labios tratando de tranquilizarlo
queriendo que este entendiera que no iba a lastimarlo, aun no se movio en el
interior de más joven el cual con un quejido adolorido como si se tratase de un
pequeño perro al que estaban atravesando a abrazo a la masculina espalda de
Kaneki, era cálida y le hacía sentir seguro por alguna razón. El mayor se
acerco a los labios de Ayato una vez más besándolo esta vez con más pasión e
intensidad, el peliazul correspondió mientras sus lagrimas caían por sus
mejillas mientras Kaneki comenzó a moverse lentamente aunque aquello le
costase. La mano del albino bajo hacia el pene del adolecente acariciándolo sin
detener el beso moviéndose en el interior sintiendo como su glande tocaba las
paredes ardientes y apretadas del más joven, Ayato poco a poco comenzó a
relajarse mientras los gemidos de ambos comenzaban a combinarse. El dolor que
había sentido el menor anteriormente había ido desapareciendo a medida que su
recto se acostumbro al tamaño del mayor además de la forma en que este le toco
y beso le hacían olvidar sucumbiendo al placer, se sintió lleno y con todas las
sensaciones a flor de piel. Por fin Kaneki entre gemidos entro por completo al
interior de Ayato sintiendo como el menor soltó un gemido audible que lo
excito.
—AAAAAH! Kaneki golpea ahí de nuevo —dijo entre gemido disfrutando
de la repentina explosión de goce que había sentido.
—Lo que desees Ayato-kun —gruño jadeante mientras golpeaba
nuevamente en el punto en que el menor le solicito, una vez, otra vez, mientras
la fricción en su pene se hacía más exquisita— aaaahh… Ayato, estas apretando
tanto mi pene que vas a matarme —gimió.
—Ahh… sig…sigue aaahh Kaneki maldita sea más… más rápido —exigió
por el placer que su cuerpo experimentaba.
Kaneki comenzó sus movimientos una y otra vez tocando la próstata
de Ayato mientras que con sus dedos recorrió los pezones del menor quien gemía
bajo su cuerpo, sus respiraciones no lograban sincronizarse a diferencia de sus
voces que se fundían en la habitación mientras la cama rechinaba por sus
cuerpos moviéndose como si de un ritmo de música se tratase y estos bailasen en
ella. En su vida había ninguno de los dos habían experimentado aquel placer,
Ayato movió sus caderas tratando de
acompasar con el movimiento que él mayor daba al enterrarse en su
interior, presionándose contra sus entrañas, empalándolo, dándole la mejor
sensación de su vida.
Kaneki aumento con creces la velocidad volviéndolas un poco más
fuertes y duras, no podía controlarse por más tiempo necesitaba sentir como el
calor del menor envolvía su pene. Ayato empezando a sentir una mezcla de dolor
y placer como si estos dos se fundieran en su cuerpo hasta el punto de hacerle
perder la cordura, enterró sus uñas en la piel del mayor cuando este le beso
sintiendo los gemidos ahogados de sus gargantas acoplándose por fin al igual
que sus cuerpos, se besaron como jamás habían besado a nadie olvidándose de
todo mientras sus cuerpos ardientes de deseo se fundían en uno solo. Ayato
sintió como el tronco del pene de Kaneki palpito antes de su interior
repentinamente sintiera como un chorro de liquido caliente agolpaba todo su
interior haciéndole gritar de placer al sentir como él mismo llegaba al clímax
con un orgasmo que le hizo convulsionar de placer y goce.
Ambos cayeron rendidos en la cama tratando de que sus agitadas
respiraciones volvieran a normalizarse. Ayato aun sentía como Kaneki llenaba su
interior mientras aquel liquido que luchaba por escapar de su cuerpo, también
podía sentir como el pecho del albino se movía un tanto agitado aun.
—Ayato-kun…¿estás bien? —pregunto por fin la voz del contrario,
parecía que Ayato no la hubiera escuchado por bastante tiempo.
—Si lo estoy —murmuro aun abrazando la espalda del mayor.
—Eres realmente increíble —susurro mientras se retiraba del
interior del más joven mientras lo atraía con suavidad hasta su cuerpo
nuevamente para abrazarlo.
—Cállate… —murmuro avergonzado mientras trataba de quitarlo, no
estaba acostumbrado a ese tipo de cosas, pero de alguna manera agradecía que su
primera vez hubiera sido con Kaneki, definitivamente nunca iba a poder olvidar
esa noche… solo por ese momento no importaba nada, ya mañana podría pensar
mejor las cosas— Tengo sueño bastardo —gruño mientras se daba la vuelta para
que el mayor no pudiera ver su rostro sonrojado.
Kaneki no pudo evitar sonreír mientras tiraba de las tapas de la
cama que estaban desordenadas por lo que acaban de hacer en aquella cama su
único testigo de aquella noche de pasión.
—Vamos a dormir entonces —susurro abrazando la cintura del menor,
esto tenso a Ayato levemente, comenzó a sentir como un pánico enorme se adentro
en él pero decidió ignorarlo «Solo por esta noche, por favor, solo por esta
noche quiero disfrutar de esto» pensó el más joven quien acarició con suavidad
las manos que le abrazaron se sentían calidad y le hacían olvidaba todo lo que
una vez le atormento… «Solo por hoy… no te alejes» pensó Ayato antes de
quedarse dormido junto al mayor protegiéndolo del dolor.
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